sábado , abril 20 2019
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A cara descubierta

Uno puede mantener una careta durante mucho tiempo, pero existen situaciones que, tarde o temprano, harán que se la deba sacar y mostrar su verdadero rostro. Es lo que ocurre en este momento con el caso de Venezuela, la visita de Juan Guaidó y la actitud del Frente Guasu, que no tiene más remedio que mostrarse como lo que es, un sector retardatario, autoritario y complaciente con quienes tienen su misma ideología, pero duro y represivo con quienes practican otra.

La fugaz visita de Guaidó trajo un soplo de aire fresco para muchos, especialmente para quienes, a través suyo, recordaron el tiempo en el que la lucha por el país de nuestros sueños era una constante que no distinguía clase social ni profesión ni partido político. Cuando jugarse la vida por la patria era la única forma de sobrevivir con entereza ante el latrocinio y la barbarie.

Porque Venezuela está viviendo hoy lo que nosotros vivíamos hace 30 años, sometidos, temerosos, perseguidos, con miembros de nuestras familias exiliados, desaparecidos o asesinados. Cuando pensar era un delito y hablar un privilegio del que no podíamos disfrutar. Esa es la Venezuela de Nicolás Maduro, lo mismo que fue el Paraguay de Alfredo Stroessner. La única diferencia entre ambos es que uno es de ultra izquierda, y el otro era de ultra derecha, pero los abusos y vicios son exactamente los mismos.

Pero esta visita, y la situación de Venezuela, en general, también sirve para desenmascarar a los supuestos demócratas aglutinados en el Frente Guasu, que no solamente guardan un silencio vergonzoso ante todos los abusos del régimen de Maduro, sino que levantan su voz de protesta cuando la comunidad internacional, el mundo libre, pretende unirse para ayudar al país caribeño a salir del pozo en el que se encuentra y hacer que el dictadorzuelo termine donde debe, en la cárcel o en el exilio.

Para un sinfín de venezolanos, las víctimas principales del criminal dictador, Guaidó es un héroe porque se atrevió a enfrentarlo a cara descubierta. Pero para el Frente Guasu, es un golpista. Grosera interpretación de un hecho que permitió que haya una pequeña esperanza en que la situación puede cambiar para bien de todo el pueblo.

Lo hemos dicho y lo repetimos. Ningún extremo es bueno, porque implica intolerancia y excesos. La conciliación entre corrientes ideológicas y de pensamiento diferentes es la única posibilidad de que el sistema democrático se convierta en realidad. Y eso, ya quedó claro, no lo lograremos en Paraguay con personajes como los del Frente Guasu, encabezados por su líder, Fernando Lugo, un tipo que tuvo 4 años para realizar todos los cambios que tanto cacareó siempre, pero solamente utilizó el poder en servicio suyo y de su camarilla.

No creemos que una sola ideología sea la correcta, porque siempre deberán coincidir diferentes tendencias para construir y levantar un país. Pero sí estamos convencidos de que Lugo y todo el Frente Guasu son la peor publicidad que pudiera tener la izquierda, porque muestra a sus seguidores como aprendices de dictadores, dispuestos a aplaudir los abusos siempre y cuando provengan del sector de su preferencia.

Así que podemos decir con absoluta seguridad que el Frente Guasu y otros sectores que ayer se manifestaron en contra del venezolano, son una verdadera vergüenza para la izquierda. Si esta es la única representación que tienen en el país, resulta claro por qué son incapaces de llegar al poder y, menos mal, lo serán por mucho tiempo más.

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