Lunes , noviembre 19 2018
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A confesión de parte…

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Por: Marilut Lluis O’Hara.

Las cosas deben estar demasiado mal en un país en el que ladrones de guantes blancos se salvan de la cárcel a cambio de devolver el dinero que robaron. Y mucho peor todavía si el mismo defensor de los ladrones es el que plantea que sus clientes reconocerán haber cometido el delito del que se les acusa, con lo que se salvarán del juicio y de parar sus huesos en la cárcel, que es donde tienen que estar.

Resulta que dos liberales, Enzo Cardozo (senador nacional) y Rody Godoy, exministro de Agricultura y Ganadería durante los gobiernos de Fernando Lugo y Federico Franco, están acusados de haber desviado más de 71 mil millones de guaraníes, que debían haber sido destinados a programas que beneficiarían a campesinos.

Desde que empezó el proceso, ambos gritaron a los cuatro vientos su inocencia. Cuando el Senado desaforó a Cardozo, este tipo dijo que aprovecharía no tener inmunidad para hacer lo posible para demostrar su inocencia, ya que como servidor público, jamás había tocado un centavo que no le perteneciera.

Pues bien, como parece que el juez Gustavo Amarilla está dispuesto a llevar hasta el final todo el proceso y ahora está a un paso de elevar la causa a juicio penal y público, los dos acusados cambiaron de estrategia, y decidieron “devolver” el dinero, los 71 mil millones de guaraníes, a cambio de que todo termine allí. Ahh, y además, confesarán que todo lo que se dijo de ellos es verdad.

Si yo fuera el juez Amarilla, por supuesto que aceptaba que devuelvan el dinero, es más, lo exigiría, y los metería en la cárcel inmediatamente, sin vuelta ni apelaciones, porque estos dos personajes, estos dos delincuentes, es exactamente eso lo que merecen.

Estos caraduras están dispuestos a reconocer que son dos vulgares ladrones y así y todo, creen que se salvarán de la cárcel porque van a pagar una millonada de plata, pero no es ninguna donación ni fianza. Lo que van a hacer es devolver el dinero que robaron a campesinos que aguardaban programas que los hiciera salir de la miseria y les permitiera cultivar su propia tierra.

Dos delincuentes que robaron a los que menos tienen. Y uno de ellos ocupa una banca en el Senado, dicta leyes, aprueba y rechaza proyectos, y gana más de 30 millones de guaraníes mensuales. Como si fuera un ciudadano de primera y no un ladrón, badulaque, sinvergüenza que tiene que estar en Tacumbú y no en el Parlamento.

Ahhh si yo fuera el juez Gustavo Amarilla!!!! Podría marcar un hito en la historia de la Justicia Paraguaya, tan desprestigiada y venal. Claro que no lo soy; aunque no pierdo las esperanzas de que él piense igual y ya, esta misma semana, cancele las medidas sustitutivas a la prisión de Cardozo y Godoy y los envíe a la cárcel, porque cuando las partes confiesan el delito, ya no es necesario arrimar más pruebas. Y es exactamente lo que ha ocurrido en este caso.

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