domingo , agosto 18 2019
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A ver si usan la misma vara

Será muy interesante ver cómo actúan en estos dos días los opositores que responden a las directrices que reciben de ABC. A todos les pilló por sorpresa el proyecto de pérdida de investidura presentado por senadores de varias bancadas en contra del liberal Salyn Buzarquis, menos de una hora después de que fuera expulsado de la cámara el colorado Víctor Bogado.

Los opositores comandados por Desirée Masi están cada vez más envalentonados ya que, hasta ahora lograron deshacerse de dos colorados y un oviedista, quienes fueron electos por la ciudadanía, interpretando de manera bravucona la Constitución, para adaptarla a su conveniencia. Y no nos referimos solamente al Senado, que es la cámara que ahora está en el ojo de la tormenta, sino que también en Diputados, se presionó tanto a otro colorado, José María Ibáñez, quien terminó renunciando a su banca. Sin embargo, cuando se planteó la pérdida de investidura del liberal Carlos Portillo, el “ñembota” fue mayoritario. Eso fue en septiembre del año pasado, y a 8 meses, el altoparanaense sigue tan campante, bien agarrado a su banca.

Esta presentación en contra de Buzarquis es bien oportuna, porque aquí veremos cuán institucionalistas son esos que andan con el garrote en la mano, erigiéndose en campeones en la lucha contra la corrupción y enarbolando la bandera de la transparencia y la Justicia.

A Víctor Bogado lo destituyeron sin que se cumpliera ninguno de los requisitos previstos en el artículo 201 de la Constitución Nacional, ya que ni existía sentencia firme y ejecutoriada, ni fue involucrado en tráfico de influencias a nivel judicial, por lo que su supuesto delito no fue “fehacientemente comprobado”.

Ni bien se supo que había una nota solicitando la sanción para el liberal, entre Masi y el mismo Buzarquis pretendieron una jugarreta que no les salió debido a la rápida intervención del presidente de la cámara, Silvio Ovelar, quien levantó la sesión porque al ser extraordinaria, no podía allí tratarse otro tema que no fuese para lo cual fueron convocados los senadores. La legisladora por el PDP había planteado que se tratara inmediatamente el proyecto, con la seguridad de que no habría votos para destituir a su “amigo”. Pero no lo consiguió.

El tema será tratado el jueves, en sesión extra, y durante estos dos días aguardamos con expectativa ver cómo actuarán los que cumplen funciones de legisladores pero con el libreto que les marca ABC. Por de pronto, ya nos resulta bastante llamativo que, ni bien presentado el proyecto y definido el día de su tratamiento, el diario de los Zuccolillo ya no haya publicado una foto de Buzarquis con la cabeza para abajo, que parece utilizarse para presumir de que los que van cayendo lo hacen como consecuencia de su campaña mediática.

Salyn Buzarquis tiene que irse. Sin decir que los anteriores hayan sido inocentes, él no lo es. Está imputado por negociados cometidos durante su paso por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones y, para colmo, por tráfico de influencias al haber obligado a un profesional médico a falsificar un reposo médico que lo justificara por no asistir a una audiencia mientras, en realidad, se encontraba fuera del país.

Es fundamental que el Parlamento se libre de personajes nefastos que, jamás, debieron ocupar una banca en alguna de las cámaras. Pero mientras el hacha solamente caiga sobre los colorados, esto no será más que una parodia orquestada por quienes siguen pensando que los ciudadanos somos meros payasos del circo en el que convirtieron a este poder del Estado.

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