Jueves , septiembre 20 2018
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Abstinencia de protagonismo

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El problema que debe enfrentar Efraín Alegre cada vez que queda fuera del ruedo político al perder las elecciones generales es que se queda sin nada que hacer, y, lo que es mucho peor, se queda sin espacio en los medios. En el 2013, cuando mordió por primera vez el polvo de la derrota en la pelea por la Presidencia, ante Horacio Cartes, desapareció de escena. Se escondió, y así evitó el vendaval de críticas y denuncias que habían en contra suya.

Esta vez no pudo hacer lo mismo porque resulta que es presidente del PLRA, y aunque sea más o menos debe aparentar que cumple con su rol. Pero eso no es suficiente para su desesperada necesidad de estar en los medios. Recordemos que durante la campaña electoral se convirtió en el zar de las conferencias de prensa, denunciando a cada paso cualquier cosa, con tal de conseguir alguna cabecerita en los medios amigos.

Ahora que no hay ninguna elección a la vista, Efraín se aburre. No soporta las sesiones ordinarias del directorio, a las que solo asisten sus seguidores, así que todo es por aplausos y zapateos. Pero no es que no las soporta por aburridas; lo que le estresa soberanamente es que estas reuniones no llaman la atención de ningún medio, ni los de los cuates que le bancan desde hace rato y le solventan sus campañas electorales.

Y eso es demasiado para él. Dejar de aparecer en los medios; a veces, con suerte, servir medio de relleno para alguna información, es un atentado a su convencimiento de que es lo mejor que le podría pasar al país, y el generador de su síndrome de abstinencia, que lo hace planificar cualquier escándalo con tal de conseguir el anhelado espacio periodístico.

Ahora surgió la pelea por la banca que deja el oviedista Jorge Oviedo Matto. El Código Electoral y los expertos dicen que la misma corresponde a un colorado porque la lista de la ANR fue la más votada. Pero los liberales y Desirée Masi machacan día y noche con que le corresponde a un liberal. Y mientras esto figura en las cabeceras de los medios, no sabemos por qué, Efraín acaba de descubrirlo, así que convocó urgentemente a una sesión extra del directorio para tratar el tema y emitir “un mandato partidario”.

Todos los senadores liberales ya dejaron sentada su posición, reclamando la banca para el partido. Qué más es lo que puede incluir un “mandato partidario”? Por otro lado, que desagradable que a estas alturas, el presidente de un partido político pretenda manejar como títeres a sus legisladores, privándoles del derecho de asumir posturas personales ante temas importantes. Efraín es el presidente de los mandatos partidarios; claro que casi nadie le hace caso, salvo 2 o 3 obsecuentes que mantiene en cada cámara.

Pero esta es la única forma que él encontró de no morir mediáticamente, actuar como titiritero y convertir a los legisladores liberales en marionetas. Si no fuera por el poco respeto que le tienen sus propios correligionarios que ocupan bancas en el Senado y en Diputados, la cosa podría llegar a ser un problema, más que nada por la disposición constitucional que dice que los legisladores no estarán sujetos a mandatos partidarios.

Lo ideal para Efraín hubiera sido que siguiera vigente un artículo de la Constitución anterior, que permitía que quien perdía como candidato a presidente de la República pudiera ser senador. Esa podría ser su salvación, y la única forma de que no se decrete su muerte política en las próximas internas liberales. Lastimosamente, eso ya es historia, así como lo será él en poco tiempo más.

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