Miércoles , septiembre 19 2018
Inicio / Editorial / Y ahora, ¿qué dirán Marito, Calé y Beto?

Y ahora, ¿qué dirán Marito, Calé y Beto?

FacebookGoogle GmailOutlook.comGoogle BookmarksTwitter

La estrategia de montar la campaña electoral en base a encuestas amañadas, en el afán de proyectar la imagen de ser una candidatura “aplastantemente mayoritaria”, nunca dio buenos resultados a quienes echaron mano de este tramposo recurso.  Prueba de ello es lo que sucede con la candidatura del senador Mario Abdo Benítez, quien, supuestamente, hace menos de cuatro meses estaba con 23,5% por encima de Santiago Peña en intención de votos, según el sondeo ordenado por Última Hora a la consultora CIES y, ahora, a tan solo una semana de los comicios, el mismo diario y la misma encuestadora hablan de un “empate absoluto” entre ambos presidenciables, con una diferencia de tan solo 0,2%.  En consecuencia, si hasta los que manipularon groseramente los datos para beneficiar a Marito sostienen que ambos candidatos tienen idénticas chances de victoria, cualquiera podría presumir que  en realidad, hoy se inclina claramente a favor del postulante del oficialismo.

Como era de imaginar, la divulgación de estos resultados cayó como patada de burro en las filas de “Colorado Añetete”. Meses de discurso en torno  a los números presuntamente “irreversibles”, que garantizaban la victoria “indiscutida” a su candidato, se vinieron a pique de un solo golpe. Y no porque lo dijera Taka Chase o alguna otra consultora cuyos muestreos resultan positivos para Santi, sino el mismísimo “Don Antonio”, que está jugado hasta el pescuezo por el proyecto neostronista y por la figura de Marito, como vía para recuperar sus perdidos privilegios.

¿Cómo fue posible un derrumbe tan catastrófico?, se preguntaran muchos. Y no es para menos. De acuerdo a lo sostenido ahora por CIES, la caída de Marito, en tres meses y medio, no fue del 5%, ni del 10%, ni del 15%, sino del… ¡23,3%!, cundiendo así la confusión y el desánimo entre los seguidores de la disidencia, ante la falta de explicaciones medianamente coherentes sobre drástico cambio. ¿O acaso Vierci le abandonó a su “gallo” y se alineó al “nuevo rumbo”?, sugieren otros, notoriamente molestos con el poderoso empresario.

La verdad es que ni el dueño de Última Hora cambió de posición, lo que no cabría plantear siquiera a modo de hipótesis, ni Marito aventajaba a Santi por la tremenda diferencia que señalaban hace menos de cuatro meses. Lo que pasó fue lo de siempre. “Maquillaron” los resultados para presentarlo como “invencible”, del mismo modo que lo hicieron en las internas para la presidencia de la ANR en el 2015, en las que Abdo Benítez terminó sufriendo una durísima derrota a manos de Pedro Alliana. Y como en esta oportunidad  la “estrategia” les resultó nuevamente fallida, a pesar del gigantesco despliegue mediático, de las toneladas de papel y litros de tinta, de las horas en radio y T.V, y de la intensa campaña desplegada por un ejército de “renombrados” periodistas “independientes”, entonces no tuvieron más alternativa que comenzar a “ajustar” los números para ir aproximándose un poco a la realidad, a fin de que el fracaso de sus previsiones no resultara en un monumental fiasco.

Y hay algo más. La encuesta de CIES/Última Hora no solo destruyó el discurso triunfalista de los “Añetete”. También hizo trizas las anticipadas denuncias de sus dirigentes respecto a que si pierde Marito, “a quien los sondeos le dan una amplísima diferencia”, es porque se perpetró un “fenomenal fraude”. Es lo que repetían hasta el cansancio Calé, “Beto” Ovelar y el propio candidato. ¿Qué dirán ahora, que las distancias entre los candidatos sencillamente se esfumaron, según uno de sus más fervientes promotores?

Así, Abdo Benítez llega al final de esta campaña como si fuera un “dejá vu” de la del 2015. Fue un calco de aquella frustrada experiencia y todo indica que los resultados que finalmente obtenga también serán parecidos,  en cuyo caso debería someterse a la voluntad del pueblo colorado, si no quiere poner fin a su carrera política al convertirse en otro traidor a su partido, como los que existen en las filas del movimiento que lidera.

Commentarios

comentarios

Mira también

Zapatero, a tus zapatos

Dicen por ahí que como diputado, Miguel Cuevas es un buen zapatero. Y debe ser …