Miércoles , septiembre 19 2018
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Carta abierta al senador Petta

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Abog. Jorge Vasconcellos.
Abog. Jorge Vasconcellos.

Cuando me dispongo a redactar esta columna, aún conservo la esperanza de que el senador Nacional Eduardo Romalino Petta asista a un programa televisivo al que fui invitado para debatir sobre el pago anual del tributo municipal por la Licencia de Conducir.

No sé si Petta asistirá o no, ni si ha aceptado la invitación del programa, porque en todas las oportunidades anteriores, en que fue invitado para participar en programas radiales o televisivos a los que fui invitado, se negó a hacerlo, del mismo modo que no aceptó cuando le propuse debatir sobre las “barreras” como método de prevención de la (entonces) Policía Caminera, a pesar de que él “institucionalizó” el método.

En aquella oportunidad, hace aproximadamente dos años y medio, apelando a su condición de “representante” de la sociedad, propuse al senador Petta que debatamos sobre el tema, en el ámbito de la Universidad, la que él eligiera, con un periodista como moderador, sin ninguna condición. El senador no aceptó.

Honestamente me gustaría debatir mis criterios, con los de Petta, de cara a la sociedad, y si me demuestra o convence que estoy equivocado, sabré reconocer y admitirlo -también- de cara a esa sociedad, a la cual se debe como senador, del mismo modo que esperaré que, si ocurre lo contrario, proceda del mismo modo.

Pero, como no tengo certeza de que en esta oportunidad asista al programa y pueda debatir con él, y las exigencias del diario me impiden esperar el desarrollo de dicho programa, asumo el riesgo de equivocarme.

Es por ello que, en la eventualidad de que el senador Petta no asista al programa, escribo esta carta abierta, con la pretensión de recibir (de algún modo) su respuesta.

Lo primero que se me ocurre preguntarle es: ¿Por qué ha bloqueado mi acceso a su cuenta en Twitter, aun cuando nunca lo haya seguido?, ¿Acaso usted no es, también, mi representante, aunque no lo haya votado?. Usted, senador Petta, ha participado de la aprobación de las leyes de acceso a la información pública, y usted, como parlamentario, como funcionario del Estado, es persona pública. Sin embargo, me está negando el derecho a la información, al impedirme conocer sus expresiones y su manera de pensar.

Usted, senador Petta, no puede justificar la censura a la que me somete, ni alegar que en alguna oportunidad lo haya agredido, ni física, ni verbalmente. Ni tengo seguidores que lo hostiguen, como lo hacen sus seguidores conmigo.

El modelo republicano, debe saber, reclama la participación de la sociedad en la administración de la “cosa pública”, y me habilita, como a todos los demás habitantes del país, a hacer escuchar mis propuestas, mis críticas, mis desacuerdos con mis representantes, y usted, senador Petta, es uno de ellos.

Por su parte, el sistema democrático permite el disenso, alienta el debate y reclama la tolerancia, y si usted senador Petta me mantiene bloqueado en su red social, debo presumir que no admite el disenso, rehúye el debate y es intolerante.

Pero lo peor de todo es que su conducta, no me perjudica, ni me afecta a título personal. Perjudica al modelo republicano y al sistema democrático, que en el Paraguay hemos adoptado como forma de gobierno y modelo de convivencia.

El tema puntual que debatiremos, en caso de que asista al programa, será la obligación o no del pago anual a las municipalidades del tributo establecido por la Ley 135/91 “Que modifica y actualiza disposiciones de la Ley Nº 620/76, que establece el Régimen Tributario para las municipalidades de 1ra., 2da. y 3er. Categorías”, después de que usted haya dicho a distintos medios de prensa, que la norma fue derogada por la Ley Nº 5016 “Nacional de Tránsito y Seguridad Vial”, ante lo cual he manifestado mi desacuerdo, afirmando que sus declaraciones han sido desacertadas.

Pareciera que el asunto es de poca importancia, pero no lo es, se trata de una cuestión que afecta a cientos de miles de ciudadanos, que se enfrentan al dilema que representa pagar o no los impuestos municipales para conducir con tranquilidad por las calles, avenidas y rutas del país.

Se trata de discutir si los municipios han perdido una fuente genuina de recursos económicos, necesarios para enfrentar el desafío permanente de brindar más y mejores servicios a los habitantes, y de debatir si con esto no debilitamos aún más, a las ya débiles comunas locales, que se han dejado sorprender con la Ley “Nacional de Tránsito y Seguridad Vial”, que les ha arrebatado la facultad soberana que les atribuye el inciso 8, del Art. 168 de nuestra Constitución Nacional (son atribuciones de las municipalidades, en su jurisdicción territorial y con arreglo a la Ley: la reglamentación y la fiscalización del tránsito, del transporte público y la de otras materias relativas a la circulación de vehículos), que usted ha patrocinado e impulsado.

En fin, se trata de que los conductores sepan a qué atenerse cuando sean ilegalmente detenidos en las “barreras” de control, que usted senador Petta se encargó de “institucionalizar” cuando era responsable de la Dirección de la Policía Caminera, del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones.

Deseo poder decirle personalmente todo esto, en el programa televisivo, si asiste, pero si no, espero que lea esta carta abierta, y recuerde cuanto le digo, cuando salga a las calles a pedir votos a los ciudadanos, antes de las próximas elecciones.

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