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Ciudadanos de Central no son de cuarta

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Por: Cirilo Ibarra Enciso. Periodista de ADN en Mariano Roque Alonso
Por: Cirilo Ibarra Enciso. Periodista de ADN en Mariano Roque Alonso

Hace unos días, cuando apenas se habló de la simple posibilidad de que el senador Eduardo Petta sea precandidato a Ejecutivo de la Gobernación de Central, a la mayoría ya se le revolvió el estómago.

Y hasta se acentúa esa indisposición estomacal cuando se aclara que sería de la mano de Mario Abdo Benítez, el líder del movimiento Colorado Añetete. Aunque, a fuerza de ser sincero, esa situación no debería extrañar a nadie, porque según sostienen sus detractores, las personas de la misma calaña siempre tienen cosas en común y tal vez objetivos comunes.

Pero, al margen del problema digestivo ocasionado por “Marito” y Petta, es oportuno e importante advertirles a estos personajes que los ciudadanos del departamento Central no son de cuarta. Un impresentable como Petta, rajado de la Fiscalía de Encarnación y corrido a huevazos de Caazapá, no podrá llegar a manejar la Gobernación en esta zona.

Si éste “payaso”, como diría el senador Oviedo Matto, quiere ser gobernador, debería rebuscarse por Itapúa, porque hasta el año pasado votaba en Encarnación. Pero es evidente que en esa ciudad ya no lo quieren ver ni en caja de fósforos. Y a raíz de esa situación, probó suerte en la Gobernación de Caazapá, hasta donde llegó como asesor.

Pero ahí le fue peor, porque una noche, en pleno festival del Ycua Bolaños, fue rajado a huevazos e improperios de todos los calibres.  Es decir, no lo quieren en Itapúa ni en Caazapá y ahora “Marito” pretende que se le quiera en Central.

¿Será que el dictadorcillo de Colorado Añetete cree que los ciudadanos de Central no son de primera clase?, para tratar de imponer a un “despreciado” en otros departamentos.

La actitud del stronista Abdo Benítez recuerda a aquella desafortunada frase de aquel presidente peruano, Alan García. Éste en una oportunidad dijo: “No vamos a sobreponer los intereses de estos indígenas por encima de los de 28 millones de ciudadanos”.

Hizo referencia a una fuerte represión a indígenas, en la que más de una treintena de nativos murieron. Los indígenas peruanos protestaran por más de 45 días de manera pacífica en contra de una serie de decretos legislativos que tenían como objetivo privatizar el agua y la tierra perteneciente a estos grupos ancestrales. Para Alan García ellos eran ciudadanos de cuarta y para “Marito” los de Central.

Otra cosa, por la que Petta tendrá fuerte oposición como precandidato a gobernador de Central, es justamente su paso por la Gobernación de Caazapá. Hizo que permanezca como contadora a Miriam Arroquia Morínigo, con funesto antecedente.

La mujer fue imputada por presunta estafa contra esa Gobernación, cuando se desempeñaba como administradora de la encargada de despacho de la institución, Addis Merlo de Maciel, en el periodo 2002-2003.

Arroquia Morínigo, antes que aclarar un faltante de más de G. 5.000 millones, según la investigación del fiscal de Caazapá,  Geraldino Cazal, fue traída a la Caminera en San Lorenzo por Eduardo Petta, como una de las personas de su confianza.

Y esa época de Petta como director de la Caminera, debe ser la más nefasta. Defendió a Silvio Ruiz Díaz Romero, imputado por la agente fiscal Teresa Sosa, quien entonces interinaba en la Fiscalía Barrial nº 8.

Romero fue funcionario de la Compañía Paraguaya de Comunicaciones (Copaco) y habría robado suma millonaria de la casa de dos diplomáticos norteamericanos,  en noviembre del 2007.

Asimismo, estuvo sospechado de enriquecimiento ilegítimo y en ese aspecto existe un informe de la Contraloría General de la República, enviado a la Fiscalía General del Estado. El resultado de los análisis de la declaración de bienes de Ruiz Díaz Romero desnudó un sugestivo incremento de su patrimonio, en 1.166 por ciento.

Otro “privilegiado” de Petta, según informe periodístico, fue Florencio Torres. Lo ascendió a juez Instructor de Faltas en la oficina de la Cuarta Zona, en Encarnación. El cargo que ocupa Torres es reservado para un abogado o agente de mayor trayectoria y de mejor rango.

Y este mismo “señor” entró al Senado con el compromiso de combatir la corrupción, “con el ejemplo personal, fiscalización y control”, pero la semana pasada nomás fue tratado una vez más de “ladrón de cuarta”.

Y si con estos antecedentes, y si por desgracia (Dios no quiera) Petta llega a ser gobernador de Central, no meterá la mano en la lata, sino directamente la llevará a su casa.

Por favor, “líbranos Señor”.

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