Sábado , septiembre 22 2018
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Corrupción: La herencia maldita

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Un visionario hombre de prensa lo predecía, tres décadas atrás. “Lo más terrible que va a dejar el régimen Stronista, es la corrupción”, dijo ante un auditorio de jóvenes periodistas.

¿Corrupción?…palabreja que nadie utilizaba entonces, un concepto prácticamente desconocido, sus secuelas, la lacra que suponía para las generaciones futuras, no se veían venir. Salvo aquel hombre a quien todos miraron extrañados cuando soltó su extraña sentencia.

¡Cuánta razón tenía! La dictadura lo dejó todo tan impregnado de esta basura moral que por un tiempo largo, parecía que era normal.  Todo el mundo coimeaba a todo el mundo, desde tiempos inmemoriales. Pero ¡ojo!, que la corrupción no se plantea solamente en forma de coimas. Tiene mil rostros, como titulaba ayer nuestro diario en portada.

 Desde los planilleros, pasando por licitaciones amañadas, obras mal hechas, pero “correctamente” presupuestadas, etc. Para llegar a un extremo, desde ese cinco mil-í que se le pasa al mozo en las fiestas privadas, para que atienda mejor nuestra mesa.

Somos propensos a la corrupción. La propiciamos y la aceptamos, porque así fue siempre, la maldita herencia de la dictadura, entre otras raíces seguramente.

Hasta que este año se produjo un acontecimiento si se quiere extraordinario en la historia del país. Los jóvenes se rebelaron ante tanta bajeza moral. Se amotinaron, en términos marineros.

Se plantaron, generaron un intenso movimiento de simpatía hacia sus objetivos en la ciudadanía, y lograron remover años de hacer mal las cosas.

Sacaron también por la ventana a los hombres que manejaban esos hilos turbios quienes se fueron con el rabo entre las piernas quedando malparados inclusive  sus padrinos políticos cuyos nombres por primera vez saltaron al tapete.  Histórico si se quiere. Refundaron así varias entidades que estaban sepultadas por años de ignominia y manos oscuras, entre ellas la UNA, nada menos.

Lo que hicieron los jóvenes en primer lugar y lo que hace el gobierno todos los días, debe recordarse que no hay una sola denuncia seria de corrupción que afecte a entidades públicas, conformaron un combo atractivo para que la entidad Transparency International, mejorase drásticamente la calificación de Paraguay en la materia.

Logro de primera importancia sin duda. Pero un primer paso, habrá que ir dando otros en la misma dirección….hasta que la “herencia maldita” sea sólo un mal recuerdo.

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