Sábado , septiembre 22 2018
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El costo que pagará Marito

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Lo ocurrido ayer durante la elección de las mesas directivas de ambas cámaras puso en evidencia el confuso panorama político que reina en el Congreso, con mayorías y minorías que pueden ir cambiando del día a la noche.

En Diputados, Colorado Añetete recurrió a sus aliados de siempre, el oficialismo liberal y el Frente Guasu aunque con una diferencia a favor muy pequeña, lo que les tendrá que obligar a replantear las estrategias para ganar a las bancadas minoritarias.

Pero en el Senado la alianza de los abdistas fue diferente, ya que allí se unieron a sus correligionarios y a los llanistas liberales para conseguir la Presidencia. Esto significa que no hay nada definido en cuanto a las mayorías y que las negociaciones tendrán que ser las constantes para cada tema que pretenda impulsar el gobierno.

Esto no es gratuito. Es el alto costo que deberá pagar Abdo Benítez, porque las cosas hubieran sido muy diferentes si él y su entorno no hubieran traicionado a sus aliados naturales, sus propios correligionarios.

Aunque en las últimas semanas se pasaron negando la advertencia del cartismo de que Abdo Benítez tendrá problemas de gobernabilidad por no contar con un bloque colorado unido, afirmando que no era más que un berrinche sin importancia, lo cierto es que ya en la sesión preparatoria de las cámaras del Congreso se notó que es exactamente eso lo que ocurrirá, salvo que el abdismo cambie de estrategia y haga lo suyo para conseguir que la ANR se consolide como una sola bancada tanto en el Senado como en Diputados.

En un principio, luego de constatar la decisión de algunos senadores añetete, de impedir el juramento de Cartes, pareció lógico que Abdo Benítez volviera a sus aliados acostumbrados, con los que, durante casi todo el período pasado, boicoteara los planes de gobierno del jefe de Estado. Y es precisamente esto lo que ocurrió en Diputados aunque, insistimos, lograron quedarse con la Presidencia por muy pocos votos de diferencia.

Pero las cosas no son iguales en el Senado y esto da la pauta de que así funcionarán las cosas, debiendo el nuevo gobierno establecer alianzas coyunturales en torno a temas específicos, lo cual parece bastante complicado si se quiere construir basándose en un programa de gobierno específico y concreto.

Por eso dijimos que, si bien los aliados acostumbrados del abdismo son los efrainistas y luguistas, los naturales, esos con los que debió comprometerse para tener un gobierno estable y sin sobresaltos, son sus propios correligionarios, los de Honor Colorado, porque, a no engañarse, a Abdo Benítez lo llevó a la Presidencia de la República su partido, la ANR.

Pero así es como están las cosas y con 3 bancadas coloradas en cada cámara, éstas se presentan complicadas, porque lo de ir construyendo permanentemente mayorías de acuerdo al tema que interese resulta bastante desgastante para un gobierno que, además, empieza con una vara considerablemente alta, puesto que deberá intentar, por lo menos, igualar al de Cartes en cuanto a obras y beneficios a la ciudadanía.

Lo único que podemos asegurar es que este panorama era fácil de prevenir, pero Marito se lo buscó.

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