Sábado , noviembre 17 2018
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Dengue… peor que el EPP

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El dengue si miráramos sólo las estadísticas del norte del país podemos concluir que a un mes de su aparición mató a 6 personas, una de avanzada edad, una beba y otras personas aún jóvenes, demostrándose que no respeta edad ni otras características de cualquier grupo humano.

La terrible enfermedad denominada la fiebre rompe huesos o el dengue, como la chigungunya y la zika, son transmitidas por el mosquito Aedes Aegypti, que se reproduce en cualquier cavidad con un mínimo porcentaje de humedad, preferente en aguas limpias, transparentes, estancadas y bajo sombra.

De ahí la explicación lógica que dan los seneperos (operarios del Senepa), quienes señalan que un alto porcentaje de los enfermos se registran en las principales ciudades, donde por las constantes lluvias, las aguas quedan, en un descuido, acumuladas en cualquier cavidad bajo sombra constituyéndose en un lugar propicio para la procreación del Aedes Aegypti.

La única forma de eliminar los reservorios de agua es cuidando la higiene y la limpieza de las viviendas y los alrededores, tarea fácil si cada uno de los que habitamos nuestros hogares nos damos unos minutos para dejar en orden nuestras respectivas casas.

No hay hogar más acogedor, agradable y conquistador que uno ordenado, pulcro e higiénico, sin embargo muchas veces preferimos las telenovelas, el partidito de vóley, la ronda de tereré o de tragos antes que empeñarnos indistintamente varones como mujeres en el cuidado de la vivienda.

Parece absurdo insistir en las responsabilidades que tenemos como ciudadanos, sin embargo es perentorio recalcar las sugerencias básicas si somos defensores de la vida, porque hoy puede que sea el dengue el motivo de los llamados a una limpieza necesaria y general en las ciudades, pero se deben considerar otras enfermedades que vienen conexas al dengue.

Existen casos positivos de chigungunya como de de zika, así como de fiebre amarilla que son enfermedades prevenibles con un cuidado diario y permanente de nuestros hogares, de lo contrario seguiremos lamentando vidas muy jóvenes y quizás en poco tiempo más de un ser querido o allegado, o peor no sigamos disfrutando de la vida.

Muchas veces culpamos al Ministerio de Salud Pública, la gobernación, la municipalidad o el Senepa de los brotes de graves enfermedades, sin embardo siguiendo una vieja máxima debemos repetir: “más vale prevenir que curar”.

Un enfermo de dengue, chigungunya, zika o fiebre amarilla ocasiona enormes pérdidas al Estado y a toda la sociedad, que debe mantener postrada a numerosas personas que aún luego de sanarse de éstas enfermedades sientan secuelas difíciles de superar mínimamente en un año.

De acuerdo a las estadísticas oficiales, sólo en Concepción a más de las 6 víctimas, los enfermos de dengue llegan a mil, con un crecimiento de 600 % en un mes, básicamente si no se frena la epidemia, la situación resultará alarmante al cerrar el mes de enero con 20 mil enfermos de dengue u otra enfermedad similar y al concluir el mes de febrero no habrá un solo concepcionero que no esté o estuvo infectado por el Aedes Aegypti y será en forma adelantada otro año perdido para el norte del país.

Ésta situación también se puede aplicar a otros puntos del país con hospitales abarrotados de pacientes, todos o en su gran mayoría enfermos de dengue que se ha vuelto la penosa y obligada moda.

A la par del inicio de mingas ambientales en ésta capital departamental que tiene alerta naranja según las autoridades ministeriales por la gran cantidad de pacientes con dengue, posibilidades de contagio de la chigungunya y zika, por la proximidad con la frontera con el Brasil y el permanente intercambio a través de Pedro Juan Caballero, Paraguay y Ponta Pora, Brasil, más que nadie los ciudadanos, los vecinos comunes deben estar en alerta para contribuir en la lucha contra éstos flagelos, en realidad más peligrosos que el propio EPP y la ACA.

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