Miércoles , septiembre 19 2018
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Desgracia de vivir en Roque

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Cirilo Ibarra Enciso.
Cirilo Ibarra Enciso.

Para muchos conciudadanos, es una verdadera desgracia vivir en Mariano Roque Alonso. Es una desgracia vivir en una ciudad peor calificada, por lo menos en el departamento Central y todo por culpa de sus sucesivas pésimas autoridades municipales. Es una ciudad en pésimas condiciones en todos los sectores.

Como en cualquier estamento, siempre habrá los que tal vez exageran un poco y ya están comparando a los gobiernos de turno de esta comuna con la “plaga bíblica”. Y en este caso especialmente la artillería apunta a los concejales, debido a que esta semana serán protagonistas estelares, porque deben estudiar y aprobar o rechazar el balance del ejercicio 2015.

Pero como diría Javier Zacarías Irún, “Existen concejales haraganes, concejales sinvergüenzas y concejales a quienes lamentablemente no les interesa el pueblo, no les interesa la ciudadanía, no les interesa la ciudad, solamente les interesa destruir la ciudad”.

Los ediles roquealonseños, que deben ser los mejor pagados en todo el país, ¿estarán estudiando realmente los documentos?, o solo estarán analizando las propuestas, cuanto les ofrecen para cerrar los ojos y no observar ninguna irregularidad en las ejecuciones.

De ahí surge la expresión plaga bíblica, que conforme al uso popular, quiere decir que alguien, algunos o todo un pueblo están recibiendo un padecimiento o castigo de proporciones bíblicas, es decir inimaginable e insuperable. Y ese es el sentimiento hoy en Mariano Roque Alonso.

Los concejales, muchos de ellos que vienen desde el periodo anterior,  no hicieron una sola cosa importante, no presentaron ni un proyecto y menos tuvieron iniciativas que puedan redundar en beneficio de toda la población.

Y estos incapaces, inútiles, supuestos representantes del pueblo, se “tragan” millones de la plata de los contribuyentes. Ya hace un tiempo atrás, en un cálculo que hicimos, encontramos que los concejales roquealonseños se adjudican alrededor de G. 5.000.000 por hora, cada uno, considerando el poco tiempo de “trabajo” que tienen.

Mensualmente  cobran dietas de unos 20 millones de guaraníes. Al año cada concejal gana cerca de G. 250 millones. Pero hay que considerar también que los gastos de estos haraganes no terminan en las dietas, porque están los rubros de alimentación. Cada sesión de la Junta cuesta alrededor de G. 250 mil, porque la mesa se llena de bocaditos, gaseosas, etc.

Y todavía hay más, más gastos de la plata de los contribuyentes, relacionados con los “legisladores”  porque cada concejal tiene a parientes, operadores políticos, empleados que son directamente planilleros, con “jugosos” sueldos y ni son conocidos en la Municipalidad.

Dentro de todo este “circo”, estos personajes, no se dan cuenta que también podrían ser acusados por lesión de confianza y la Ley N° 3.966/2010 “Orgánica Municipal” hace referencia a la responsabilidades de las autoridades municipales. En el Art. 276 señala: “Los miembros de la Junta serán responsables con sus bienes, conforme a las leyes civiles y penales, por los perjuicios ocasionados a la Municipalidad en el ejercicio de sus funciones, por acto y operaciones cuya realización autoricen en contravención a las disposiciones legales vigentes, salvo aquellos que hubieran hecho constar su voto en disidencia en el acta de la respectiva sesión o los ausentes con permiso previo”.

Y ojala alguna vez, estas y otras autoridades municipales, respondan con sus bienes tantos perjuicios ocasionados a la ciudadanía y que paren en la cárcel también.

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