Sábado , septiembre 22 2018
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¡Disparen a los “outsider”!

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Celebrada por muchos, cuestionada por otros, la precadidatura de Rubén Rodríguez a la Gobernación del departamento Central, por el movimiento “Honor Colorado”, se convirtió en uno de los temas obligados del debate político y en “comidilla” de algunos medios de prensa que, de golpe y sopetón, se volvieron “redentores de la tradición y la militancia partidarias”. De inmediato se escucharon los chillidos de los “Añetete”, desde las filas del coloradismo, y de los “efrainistas”, en el radicalismo auténtico. ¿Un animador? ¿Un “outsider”?, preguntaron escandalizados, como si fuera que en el pasado y en el presente todos ellos, sin excepción, no promovieron y promueven figuras provenientes de ámbitos muy distintos al de la política, desde empresarios, pasando por un obispo, hasta algún fiscal destituido por camandulero.

El que probablemente conquista todos los récords de cinismo y desfachatez en esta materia es el senador Juan Carlos Galaverna, quien apeló a su acostumbrada verborragia para atacar a Horacio Cartes por su decisión de nominar a Rodríguez, lo cual reflejaría, según él, “su desprecio y falta de respeto a la clase política, a la política en general e incluso al sistema republicano de Partidos Políticos”.

Las expresiones serían aceptables si proviniesen de los líderes que descollaron en los inicios de la etapa democrática, o antes, rodeados siempre de militantes políticos de muchos años de trayectoria, aunque no sabemos cómo hubiesen obrado en el presente pues, en aquella época, los “outsider” aún no habían irrumpido en el escenario. Pero, ¿de “Calé”? ¿De quien fuera escudero nada menos que del empresario Juan Carlos Wasmosy en el 92 (además de corresponsable del monumental fraude que lo llevó a la presidencia) y más recientemente, uno de los principales impulsores de la incursión de Horacio Cartes en la actividad política?

Galaverna posiblemente haya releído aquellas desafortunadas manifestaciones de Cecilio Báez, cuando se refirió a los paraguayos como “un pueblo de cretinos”, al extremo de creer que no somos capaces de recordar su sinuoso itinerario político, ni registrar su presente, en el que su movimiento postula al “neocolorado” Eduardo Petta como gobernador de Central, de nula tradición partidaria, echado de la Fiscalía por “malandro” y conocido por haber dejado un “clavo” en la Patrulla Caminera. Pero se equivoca, aunque de su parte ya nada debiera extrañarnos, máxime teniendo en cuenta que desde hace algún tiempo tiene a ABC Color como si fuera el “Nuevo Testamento”.

Reacciones igual de contradictorias pueden observarse en las filas del oficialismo liberal. El senador Luis Alberto Wagner no desaprovecha ningún micrófono para despacharse contra Rubén Rodríguez, omitiendo que fue ministro de Agricultura del “outsider” Fernando Lugo, y por supuesto que también dejó un enorme agujero en las arcas de dicha secretaría de Estado, según las denuncias.

El problema de fondo, para la disidencia y el oficialismo del PLRA, no es, pues, el origen no político del animador. Es que no cuentan con candidatos para hacerle frente y, en consecuencia, tienen altísimas probabilidades de ser derrotados. Y el pánico es mayor porque lo mismo pueden sufrir a manos de otros, se llamen Hugo Javier, Mili, Rocío o “Triki Traka”.

Lo que la dirigencia política debiera discutir con la mayor seriedad del caso es porqué surgen cada vez más postulantes provenientes de afuera de los partidos, con altas chances de resultar electos. Ese es el debate, que por cierto les obligará a una profunda autocrítica. Después de todo, los “outsider” no son más que reflejo inequívoco de la crisis y decadencia de los políticos de “vasta trayectoria” que conocemos (y en muchos casos padecemos), así como de la incapacidad de las organizaciones partidarias para potenciar nuevas figurasy proyectos que conquisten la adhesión ciudadana.

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