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El imperio de Brasil, a la deriva por denuncias de corrupción

Michel Temer. Foto archivo.
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Sin un proyecto regional propio, debilitado por el origen no democrático de su gobierno y por las denuncias de corrupción que afecta al propio presidente Michel Temer y otros políticos, Brasil parece estar moviéndose a la deriva en un mundo cada día más hostil. La condena por corrupción y lavado de dinero contra Lula da Silva, aumenta la incertidumbre para las elecciones del 2018.

BRASILIA.- Las investigaciones por corrupción han dejado en descrédito a prácticamente todas las fuerzas políticas de Brasil, justo antes de las elecciones presidenciales del próximo año.

Eso ha llevado a rivales políticos de todos los colores a adoptar una estrategia de supervivencia similar: atacar la legitimidad de los procuradores y jueces que se han dado a la tarea de desmantelar la cultura de corrupción que los gobernantes de diversos niveles en Brasil institucionalizaron a lo largo de décadas.

La reciente condena contra Luiz Inácio Lula da Silva, uno de los políticos de izquierda más influyentes e idolatrados de Latinoamérica, es la principal sentencia en la batalla entre la élite política y los jueces y procuradores –muchos de ellos tienen entre 20 y 40 años– que han socavado la impunidad que muchas figuras disfrutaron durante años.

Por un lado están los veteranos como Lula y el actual presidente Michel Temer, quien también enfrenta acusaciones de corrupción y la posibilidad de un juicio. Ambos hombres, con edades que rondan los 70, pertenecen a fuerzas rivales que han enmarcado a lo largo de las décadas el sistema partidista fracturado, donde las alianzas débiles normalmente se pactan a puerta cerrada y con promesas secretas.

Del otro lado, están los procuradores y jueces que afirman que quieren apuntalar una visión de un gobierno más atento. Hablan de transparencia, son activos en redes sociales e invitan a todos los brasileños a que se unan contra los sobornos.

“La fe en la clase política se ha debilitado y esto ha resultado en que el poder judicial se siente más confiado”, dijo Alan Mansur, director de la Asociación Nacional de Procuradores de Brasil.

Decenas de legisladores han sido imputados o investigados durante los últimos años por crímenes que van desde aceptar fondos ilícitos de campaña hasta solicitar sobornos y lavado de dinero.

Las encuestas de opinión pública han mostrado que una mayoría abrumadora de brasileños apoya la investigación que ha sacudido a la clase política. Un sondeo de Ipsos publicado en enero encontró que el 96 por ciento de los encuestados respalda las pesquisas “hasta el final, sin importar el resultado”.

Sergio Moro, el juez de 44 años que sentenció a Lula, se ha vuelto la figura más destacada en la cruzada contra la corrupción. Tras decir que no deriva satisfacción alguna de condenar a un expresidente a casi diez años de prisión, Moro citó en su fallo al historiador británico del siglo XVII Thomas Fuller para recalcar: “Nunca estés tan arriba que creas que estás por encima de la ley”, escribió.

Pero Lula era la única candidatura previsible para los comicios presidenciales del 2018, por lo que la condena complica sus posibilidades.

El futuro de Lula, que ha manifestado con contundencia su deseo de postularse, depende ahora de un tribunal de segunda instancia en la ciudad de Porto Alegre.

“Corremos el riesgo de tener una elección muy complicada, lo que sería perjudicial para el país”, aseguró la profesora de derecho electoral Silvana Batini, de la Fundación Getulio Vargas.

La crisis política golpea nuevamente a la economía

El desarrollo de la crisis política, a partir del 17 de mayo cuando estalló un nuevo escándalo de corrupción –que rozó esta vez la figura presidencial—tuvo un fuerte impacto en la economía brasileña. Para amargura del propio gobernante Michel Temer, y de sus ministros, la actividad económica volvió a tumbarse en mayo con un retroceso de 0,53%.

Así lo publicó el Banco Central,  que mide mensualmente ese indicador, que constituye una versión muy aproximada al cálculo del crecimiento (positivo, nulo o negativo) del producto bruto interno.

Esa retracción mostró una divergencia con las expectativas que habían albergado las 24 consultoras privadas, que forman parte de una suerte de encuesta realizada por Valor. En sus estimaciones, éstas habían indicado que el crecimiento podría variar desde una baja de 0,1% hasta un avance de 0,6%.

A eso se suma que computados los 12 meses –desde mayo de 2016—la declinación de la economía fue del orden de -2,23%. O sea que las cifras anualizadas sugieren que Brasil no logró todavía salir de la recesión en la que se hundió los últimos dos años.

Pero además esa caída de mayo interrumpió una “sucesión de pequeñas subas”, según los expertos, que había despertado reacciones positivas en todo el espectro productivo. El ministro de Hacienda Henrique Meirelles buscó moderar el golpe al reconocer que “hay todavía una serie de datos negativos, como las ventas minoristas”, pero añadió luego que es se debe a que “una trayectoria de recuperación nunca es uniforme” para todos los sectores.

Descartan que la situación brasileña afecte a Mercosur

El canciller argentino, Jorge Faurie.
El canciller argentino, Jorge Faurie.

BUENOS AIRES.- El canciller argentino, Jorge Faurie, descartó que la aguda crisis política que enfrenta Brasil, que esta semana asumirá la presidencia rotativa del Mercosur, pueda afectar el funcionamiento del bloque.

Faurie, quien el viernes se reunió en Brasilia con su homólogo Aloysio Nunes y mantuvo un breve encuentro con el presidente Michel Temer, dijo a periodistas que Argentina “sigue con mucho interés todo lo que pasa en Brasil”, el principal socio comercial de su país.

Aunque declinó opinar sobre la crisis desatada por una denuncia por presunta corrupción formulada por la Fiscalía contra Temer, el ministro argentino señaló que tanto el gobierno de Mauricio Macri, como el propio Mercosur apuestan en la solidez institucional de Brasil.

“Confiamos plenamente en todos los mecanismos institucionales de Brasil”, manifestó Faurie, quien apuntó que el hecho de que el gobierno de Temer asuma la presidencia semestral del bloque el próximo 21 de julio, tampoco supondrá un problema para el Mercosur, que también integran Uruguay y Paraguay, con Venezuela suspendida y “cesada de derechos”.

El traspaso de la presidencia semestral del Mercosur se realizará en la ciudad argentina de Mendoza, durante la cumbre que reunirá a los mandatarios de los cuatro países fundadores y, según Faurie, será “el Estado argentino el que le entregará al Estado brasileño” ese cargo de coordinación.

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