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El patrón del mal

No nos referimos al tristemente célebre narco colombiano. No es Pablo Escobar Gaviria. En realidad es un sinvergüenza local, un “plata potá” enfermo, que hará lo que sea para quedarse con el dinero, por las buenas o por las malas. Y si el otro tenía ametralladoras y sicarios, éste tiene un arma poderosísima que la utiliza a mansalva.  Encima, como el narco colombiano, queda bien con la gente, funge de patriota para el pueblo, y el tipo se pone serio, carraspea y pontifica sobre temas de interés nacional.

Y su medio habla todo el santo día de respetar la Constitución, de luchar contra la corrupción etc., cuando que él es uno de los primeros corruptos del país. Pero desde hace tiempo. Está cerca de ser nonagenario, pero eso no aplacó en absoluto sus ansias del vil metal, sino que lo hizo un poco más alevoso.

Este nuestro delincuente local es un caso raro, porque ganó su fama luchando contra la dictadura. En realidad llegó tardíamente a esa lucha, cuando otros miles ya habían sucumbido en el intento. Pero en fin, lo hizo y al final de esa larga noche quedó como uno de los héroes del asunto. Entonces la gente empezó a creerle y su medio-su arma- creció y creció.

Ya en la época democrática volvió a las andadas, a suprimera época en  el periodismo, donde demostraba no tener escrúpulo alguno. Se constituyó–sin que nadie lo invite- en una suerte de cogobierno donde se hacía lo que él quería o si no te destrozaba su medio. Todos los presidentes se alinearon y fueron doradas entonces las épocas que fueron pasando.  Como todo lo que hizo en su vida, lo hizo por amor al dinero exclusivamente, vivió feliz, adjudicándose licitaciones multimillonarias del Estado, entre ellas los suculentos millones de dólares de Itaipú, etc.

Vivía en el paraíso, su dinero se convirtió en una montaña y la vida le sonreía.

Hasta que se produjo el advenimiento del régimen de HC. Este sin miedo a nadie ni a nada, un acaudalado empresario devenido a político, miró el asunto, no le gustó nada y le cortó el chorro. Allí ardió Troya. ABC, el arma de la que hablamos, se convirtió de la noche a la mañana en el principal enemigo del gobierno. Es así que nuestro delincuente local está buscando por todos los medios encumbrar a alguien de su “confianza” de nuevo, así tenga que incendiar el país…como lo hizo cuando instó a la quema del Congreso solamente para cerrarle el paso a su “enemigo” HC.

Este patrón del mal criollo hasta ahora también no ha sido alcanzado por los brazos de la Justicia. Tanto temor es el que siembra con su diario.

Por ejemplo, ningún fiscal osó investigarlo ante la tremebunda denuncia del titular de la CONMEBOL, quien al denunciar el fatazo del caído Don Nicolás mencionó que el ilícito se perpetró gracias a que el sinvergüenza dueño de ABC lavó toda esa montaña de dinero sucio, a través de sus empresas. Fueron millones y millones de dólares. Así nomás. Quedó ahí.

Su diario anda dedicándose ahora a denunciar salvajemente un proyecto para alquilar, entiéndase bien, alquilar, un predio de la ANNP en la zona primaria del puente de la Amistad.  Tiró “m…” por todos lados y denunció el intento de “despojo” que se estaba planificando.

Entretanto, el “patroncito del mal” efectivamente despojaba por chauchas y palitos a la comuna de Encarnación de uno de sus últimos predios más valiosos, cercanos a la Costanera. El hombre se “comió” el terreno por chauchas y palitos  cuando que esta tierra costaba no menos de 10 a 15 millones de dólares. “Acero” no pagó ni cinco.

Como quedó dicho el narco colombiano tenía verdaderos arsenales para perpetrar el mal.

Éste tiene su diario, que causa posiblemente más daño que las armas del otro.

En realidad ABC está asentado sobre pequeñas mafias que responden ciegamente a “Don Acero”. No crea usted que puede poner un nuevo diario y entregárselo libremente a los canillitas para que los vendan en las esquinas. Nooo. Inmediatamente recibirán una advertencia de ABC de que no lo hagan so pena de cortarles el suministro de sus diarios.

Y el hombre se las sabe todas, más por viejo que por diablo. Por las dudas, ayer convocó a sus distribuidores para advertirles que en ningún caso osen distribuir nuestro diario, ADN. El hombre debe saber que nuestro medio, para eludir sus trampas, tiene una red independiente.

En fin, le molestan nuestras verdades que no puede rebatir.

Nos halaga. Seguiremos.

 

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