Martes , diciembre 11 2018
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Es una trampa

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El guaraní es bastante expresivo a este respecto. “Trato Kuré”, se llama lo que le están ofreciendo a Nicanor Duarte Frutos para que se calle de una vez por todas, sobre este tema del reclamo de su senaduría.

Ayer, luego de la inauguración de la Expo, el presidente electo confirmó la noticia. Le ofrecieron al expresidente “que lidere” el equipo de transición en Yacyretá. En palabras gruesas que acepte ser el director de Yacyretá, cargo para nada despreciable por cierto, pero por supuesto, una trampa, una celada, para que “meta violín en bolsa” y se olvide de reclamar su banca, ganada legalmente nada menos en que ¡dos oportunidades!

La promesa es grande, pero digámoslo con todas las letras, todas estas cosas le quedan chicas a un exmandatario, alguien que concentró en sus manos todo el poder de la República y que tuvo entre los cargos a repartir, la titularidad de los entes binacionales, algo que ahora le ofrecen como si fuera a tocar el cielo con  las manos. Nicanor está más allá de eso. No debería aceptar bajo ningún concepto.  Si lo hace, su prestigio político quedará mellado para siempre, ¡que habrá pasado de sus reclamos de respeto a la Constitución, a la institucionalidad de la República  y todo cuanto de valor para el ser humano, conlleva la democracia!

Será sin duda, un baldón sobre su carrera pública, que bien  llevada, podría hacerle retornar en el futuro a los primeros planos de la política criolla y ¡quién sabe!, hasta volver a ocupar la primera magistratura del país.

Pero así, ¡no! “Rifará” para siempre sus posibilidades, como se dice vulgarmente. Cuando tuvo su primera tentación ya se rindió. Y lo hizo por un “zoquete”, ¡qué vergüenza!, como si lo necesitara.

Trato Kure, a todas las luces para él.

Según sus allegados, Nicanor estaría dispuesto a  aceptar, aunque hasta este momento aún  no lo anunció. Lamentablemente da la impresión de que el caso ya está cerrado.

Ojalá no pise el palito. Quién le asegura que al cabo de cierto tiempo y acallados los reclamos sobre su derecho a la senaduría activa y “normalizadas” las aguas, tal como lo ordenó el presidente electo, no le den la patada. Bastaría un simple decreto y luego tendría que ir a llorarle a su abuela, como decía el recordado líder Luis María Argaña.

En todo caso, el doble discurso, la doble cara, la traición del presidente electo a Horacio Cartes ya no resultó sorprendente. Lo venía haciendo aliado al “grupete” de los opositores en contra del gobierno colorado al que, según toda la praxis política aceptada, debía responder en el Parlamento con planes y proyectos que complementen la acción del Poder Ejecutivo. Nada de eso, le jugó por la espalda arteramente. Ahora, nada más que lo confirmó.

Pero con Nicanor tenía que disimularlo más. Quizás por eso ahora este ofrecimiento envenenado. El expresidente adhirió a la campaña de los Añeteté con su movimiento –el Progresismo Colorado- hizo las internas al lado de los mismos y lograron batir a los de Honor Colorado. Un compañero de ruta, se diría.

Por eso quizás ahora lo quieren sacar del camino, pero más elegantemente. De la mano de una Binacional, bien pensado, bien atractivo. Pero, ¡una trampa!, Nicanor será cómplice del manto de silencio sobre el despojo en el Senado y responsable de la hegemonía de los dos senadores truchos y cuando lo cesen en el cargo –que será rápido y ligero- no será más que un despojo político, como un  sobretodo viejo colgado para siempre de un gancho en la pared.

Nicanor no debe transigir. Debe decir no. Por la enjundia con que reclamó sus derechos, tiene el temple necesario para hacerlo. Para él, la oferta de “liderar la transición” en Yacyretá, es un perfecto canto de sirenas. Directo a su muerte política.

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