Viernes , noviembre 16 2018
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Estamos todos locos

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Pero antes se hacía medio a escondidas, comprando jueces que interpretaran las leyes a favor de quien pagaba más. Ahora no. Ahora un periodista le hace una entrevista a un personaje X que le dice que va a hacer tal cosa, aunque abiertamente eso sea ilegal, y se publica así, sin cortapisas. Y el periodista no es capaz de decirle al fulano de tal “epa, un momentito; eso es ilegal y no puede hacerlo”.

Todo lo que tenga que ver con la Constitución y las leyes me fascina. Seguramente en mi otra vida fui abogada o algo así. Por lo tanto hace tiempo que vengo siguiendo todo el debate que hay sobre la reelección y se me paran los pelos cuando leo barbaridades de personajes políticos que algún tipo de criterio deberían tener para ocupar un cargo público.

Primero fue Fernando Lugo, quien muy ligero de cascos empezó a decir que no tiene ninguna restricción para volver a postularse como candidato a la Presidencia de la República, porque cuando la Constitución prohíbe la reelección se refiere solo a la consecutiva y no a la alternada; o sea que no puede postularse un presidente para el periodo siguiente al de su mandato, pero sí pueden hacerlo quienes hayan tenido mandatos anteriores. Resulta que este señor ni siquiera es senador vitalicio porque fue echado por juicio político y no terminó su mandato, pero ñandeko puede volver a ser presidente de la República.

Pero la cosa no termina allí. Otros sabiondos que ocupan bancas en el Congreso plantean que se meta la reelección en la Constitución a través de una enmienda, porque así será menos problemático. Y a casi nadie se le ocurre decirles que eso no se puede, que lo que corresponde es la reforma porque es lo que dice la ley.  En varias publicaciones de ADN insistí con el tema, a tal punto que ya parezco una vieja plagueona que no se adapta a los nuevos tiempos en los que, por lo visto, para estar en onda hay que hacer pito catalán a la Constitución y las leyes.

Y no me meto en el tema de la nueva ministra de Justicia y Trabajo que juró sin renunciar a su cargo de magistrada y de golpe y porrazo es funcionaria de 2 poderes del Estado, el Judicial y el Ejecutivo, para que no me acusen de ser excesivamente pesada.

Se declaró so’o y a nadie le importa un pito lo que digan las leyes. En serio, estamos todos locos.

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