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Félix Urbieta Ramírez, secuestrado. (Foto: internet)

Habrían avistado a secuestradores

HORQUETA, Dpto. de Concepción. (Por: Telmo Ibáñez). La Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) realiza un trabajo cauteloso en la zona del secuestro del ganadero horqueteño, Félix Urbieta Ramírez (66). Vecinos ha­brían avistado a los sospe­chosos entre las compañías “Eguá”, “Callejón 40”, “Yb­yraty” y “Belén-cué”, donde se encuentra la estancia asal­tada por supuestos epepistas.

Pobladores, cuyas identi­dades se guardan secretamen­te por el Ministerio Público, dieron las características de las personas quienes habrían merodeado la zona donde se registró el último golpe de secuestradores, quienes es­tarían ligados al Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), la Agrupación Campesina Ar­mada (ACA) o un nuevo gru­po de criminales.

Las sospechas no dejan de apuntar a uno de los hijos de la pareja conformada por Lourdes Bernarda Ramírez Giménez y Alenjandro Ra­mos, en su momento coman­dante del EPP y pionero del grupo subversivo detenido en un asentamiento campesino de Sargento José Félix López ex Puentesinho, cuando con las hermanas Rosa y Liliana Villalba, hermanas del actual líder del EPP, Osvaldo Villal­ba estaban a punto de reunir­se con el grupo original de los guerrilleros.

Ramos figura en el legajo del EPP a partir de los prime­ros días del mes de febrero del 2.006, cuando tras caer detenido con las hermanas Villalba y otros 3 familiares de epepistas, considerados del Comando Logístico, los subversivos acribillaron al S.O. Oscar Noceda Sosa en la misma zona donde antes fueron privados de su liber­tad en una camioneta de la Organización Campesina del Norte (OCN).

En el vehículo, una ca­mioneta 4×4, a más de los ocupantes se decomisó mu­niciones, explosivos y víve­res presumiblemente para el primer grupo de guerrilleros.

Ramos vivía en esa época en Ybyraty, colindante a Be­lén-cué, donde se encuentra la estancia “San Francisco”, propiedad del último secues­trado en la zona norte del país. Posteriormente en su domi­cilio se encontró un campa­mento abandonado, así como 28 mil dólares americanos, parte del botín que se pagó por la libertad del exinten­dente municipal de Tacuatí, Luis Alberto Lindstron, luego acribillado el 31 de mayo del 2.013 en Tacuatí Poty, proba­blemente por el mismo grupo que lo secuestró.

Ahora por los indicios con que cuenta el Ministerio Público y la FTC, se apunta al grupo de los Ramos-Ra­mírez, sindicándose a uno de sus hijos, un adolescente de 17 años, quien en compañía de otro joven asaltaron la vi­vienda de Urbieta Ramírez, para raptarlo luego de exigir la suma de US$ 500 mil.

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