domingo , mayo 26 2019
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Impotencia y ruego

Una seguidilla de acontecimientos está dejando cada vez más en evidencia a la titular de Petropar, Patricia Samudio y a las autoridades del Gobierno, que se ha cometido un grave error al desmontar el trabajoso rol social que le había dado el gobierno de HC, a la desprestigiada entidad.

Ahora no tiene armas para enfrentar la difícil coyuntura que está viviendo el país, con el aumento de precio de los combustibles, todos, y de los pasajes, que por ahora, son los de capital, pero que no tardarán en llegar a los boletos interurbanos.

Ayer en medio de los actos por el Día de la Independencia, esta funcionaria, con rostro preocupado participaba de las ceremonias. Lógicamente la prensa le pidió, de paso, su opinión sobre la suba del pasaje, el subsidio y el rol que estaba cumpliendo Petropar.

Su respuesta fue entre femenina e impotente  ante las circunstancias: “Nos encantaría-dijo- que los empresarios del transporte compren de Petropar. Quizá así podamos ayudar y ver alguna forma de darle un precio preferencial a ellos”.

¿Cómo? ¿No era que Petropar no podía hacer absolutamente nada en estas circunstancias?  ¿No era apenas una caja de resonancia de las subas del crudo y del dólar? Aparentemente no era tanto así porque Samudio habla de “darle un precio preferencial a ellos”.

Luego explica que hay una fórmula  que podría traducirse en precios más razonables. “Petropar no le vende ni un litro de combustible a los empresarios, porque ellos se abastecen de emblemas privados”, dijo.En el caso de que la estatal sea la responsable de proveer gasoil, podrían vender el hidrocarburo a un precio diferencial, prácticamente al costo”.

Ahí está la fórmula.  Algo, pero se podía regular el precio, no como dijeron que la entidad solamente podía quedarse de brazos cruzados cuando se producían las subas.

Si mantenían el perfil dominante de Petropar de la era HC, podrían haber sentado a los transportistas y negociado con ellos para que adquieran combustible solamente de Petropar al precio de costo y trasladar así el beneficio al sufrido pueblo usuario. Ahora ya no. No tienen armas. No tienen como negociar. Entregaron todo lo que había.  Implorando no se irán a ninguna parte con la Cetrapam. Tremenda equivocación que se resisten a enmendar.

“Lastimosamente hemos tratado y hablado con varios de ellos y no logramos cerrar un acuerdo. Ellos tienen negociaciones con otros emblemas que normalmente les dan primas y creo que eso les conviene”, siguió la titular del ente. Y está todo dicho.

Eso que nos detuvimos solo en el ejemplo más reciente de la involución que se produjo con  uno de los entes más estratégicos para la buena marcha de la economía del país.

Lo ideal hubiese sido decirles…arréglense ahora ustedes que cometieron los desatinos, pero lamentablemente es el pobre pueblo el que está enfrente sufriendo la escalada inflacionaria y pauperizando sus condiciones de vida, cuando que en lugar de barrer con todo lo hecho, neciamente, hubiesen separado la paja del trigo y no habría que estar rogando nada ahora en esta complicada situación.

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