Jueves , septiembre 20 2018
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¡Improvisados!

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Sabemos que el actual canciller, Luis Alberto Castiglioni, no se destaca precisamente por sus conocimientos en el campo de la política internacional, pero sería injusto cargar exclusivamente contra él por la decisión de anular el traslado de la embajada paraguaya a Jerusalén. El jefe de la diplomacia, por definición y por imperio de la Constitución Nacional, es el presidente de la República, Marito, quien a la luz de esta medida, así como de sus consecuencias, seguramente ya habrá tomado nota de que en ese terreno no puede comportarse como un chiquilín caprichoso resuelto a ignorar todo lo actuado por su antecesor, Horacio Cartes, porque los berrinches se pagan y tienen un alto costo.

El pronunciamiento sobre el tema, leído por el propio Castiglioni, no deja dudas de que la resolución es hija de la improvisación: “El gobierno nacional considera pertinente restablecer la sede de su embajada en la ubicación previa (Tel Aviv) al comunicado del 9 de mayo del 2018 (traslado a Jerusalén). Esta medida se adopta entre tanto se puede concretar un abordaje más amplio del tema”. En otras palabras, lo que nos dijo el ministro es: “Desautorizamos lo hecho por Cartes y después vemos qué hacemos…”, sin medir ninguna consecuencia.

La reacción israelí no se hizo esperar. El Ministerio de Asuntos Exteriores de dicho país anunció que recibió la instrucción del primer ministro, Benjamín Netanyahu, de cerrar la embajada en Paraguay y señaló que “Israel ve con gravedad excepcional la decisión de Paraguay, que enturbiará las relaciones entre ambos países”.

En este contexto, es de esperar que también queden en el limbo los acuerdos de cooperación suscritos por HC y su par israelí, en mayo pasado. Eso será parte del posterior “abordaje más amplio” del tema, según las palabras de Castiglioni, cuando la lógica manda que toda decisión de relevancia debe adoptarse después de ser analizadas todas sus posibles implicancias, no antes.

Pero éste no es el único hecho llamativo en materia de política internacional. Ya antes de su asunción al mando, Marito “coqueteó” con Vladimir Putin, en ocasión de su viaje a Rusia en coincidencia con el mundial, mientras algunos de sus colaboradores le guiñan el ojo a China Continental.

Dejemos algo en claro. Marito podría desarrollar una política internacional distinta a la que se vino ejecutando por años, si bien arrojó muy buenos resultados, por cierto. Decir adiós a Israel y a EE.UU (también a Taiwán) para aproximarse a Rusia y China. Lo que no puede es creer que se moverá en el concierto internacional como lo hace en el doméstico, rompiendo acuerdos y/o celebrando alianzas, como si eso no afectará las relaciones del país con sus anteriores socios.

Costó mucho esfuerzo reinsertar al Paraguay en la comunidad internacional, después del terrible aislamiento al que fue sometido por parte del luguismo. El país goza hoy de respeto y reconocimiento en diversos foros, pero eso fue fruto de una cuidadosa planificación, no de resoluciones que se adoptaran para luego proceder a “un abordaje más amplio”, como dijera nuestro canciller, tal vez más capacitado en el campo de las obras viales que en el de la diplomacia.

Resta saber, pues, si la crisis provocada con Israel es parte de lo que sería una nueva política internacional o si, como todo parece indicar, se trata de una medida esencialmente irresponsable, que no fue el resultado de una serena reflexión.

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