Martes , noviembre 20 2018
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La educación sin mendicidad ni entreguismo

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Por: Telmo Ibáñez
Por: Telmo Ibáñez

Ningún país logró un gran desarrollo sin invertir lo suficiente en educación, el actual gobierno consideró desde un principio la necesidad de apostar a la formación desde los primeros años de vida, por ello el impulso a partir del hoy promocionado nivel maternal. Las décadas de atraso en este ámbito poco han contribuido en el presente.

En 3 años es difícil cambiar décadas de atraso en educación, es una pena, pero los alumnos cada vez salen con menor capacidad instructiva, llegan al tercer año de la media sin aprender a leer, escribir, sumar, restar y fundamentos básicos de la Física y Química.

Los evaluadores con respecto al rendimiento general académico de los estudiantes y los mismos docentes, consideran los escasos recursos, pero se olvidan del factor fundamental, la familia, que es prioritario para la formación integral y no solo curricular de cada uno de los compatriotas.

Las necesidades siempre se experimentaron en el país, e incluso con mayor fuerza en décadas pasadas, en épocas en que el gobierno ni un lápiz o borrador prestaba a los niños y jóvenes, sin embargo no se aplazaban, por el ponderable acompañamiento familiar que ejercía presión a su manera para que los chicos logren sus objetivos.

Comparando esta vieja realidad, hoy en día es común ver en manos de los escolares, sofisticados aparatos de celulares, pero descuidan sus materiales didácticos complementarios así como el tiempo que requieren para la lectura así como las evaluaciones que son diarias por el sistema de evaluación actual.

Oficialmente es cierto se acentúan las grietas en las escuelas, también sigue la polémica con los recursos destinados por el Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo (FONACIDE), que las autoridades locales insisten desean arrebatar los directivos del MEC para seguir “manejando” administrativamente los millonarios rubros inventados con la excusa de invertir en los escolares, aspecto que en otra época no consideraban los estudiantes, ni sus padres de familia.

Mientras todos buscan culpables en las licitaciones, sean desde el MEC, municipios o gobernaciones, también debemos considerar que es momento de superar el paternalista estatal para recuperar el paternalismo familiar, terminando con la mendicidad y entreguismo que los mismos padres incentivan equivocadamente, antes que explotar las increíbles posibilidades que sigue latente en cada uno de los niños y jóvenes paraguayos.

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