Lunes , noviembre 19 2018
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La reelección

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Por: José Rojas. Periodista de ADN en Asunción
Por: José Rojas. Periodista de ADN en Asunción

El logro de Stroessner no fue solo haber sometido políticamente durante 35 años a centenas de miles de paraguayos; sino también haber creado los mecanismos de condena al fracaso económico de un país y aislarlo del mundo.

La oposición y la disidencia colorada están en el mismo camino. No persiguen, no torturan no asesinan, pero si están condenando al fracaso económico y al atraso de nuevo con tal de impedir que el proyecto Cartes continue. El tratamiento del Presupuesto General de la Nación 2017 es una prueba palpable de ello.

La reelección es un tema complejo, lleno de espinas, pero también lleno de posibilidades y es parte fundamental de la democracia. La reelección por un nuevo período de gobierno -y no me refiero a la reelección indefinida- no es ningún sacrilegio democrático.

Funciona en muchos países; los vecinos Argentina y Brasil lo tienen y no hay riesgos de dictadura; como lo sugieren los agoreros de la política paraguaya y por lo tanto cuando las baterías opositoras descargan su artilleríacontra la reelección lo hacen con balas de salva o lo que es igual no encuentran argumentos sólidos para convencer. En o muchos países democráticos funciona perfectamente.

La dictadura no necesita consultas a la gente; decide una sola persona por todo un país y que estará obligado a seguir los caprichos del dictador. Proponer que la gente decida la necesidad de la reelección no es precisamente señal de dictadura.

Cinco años es poco tiempo para desarrollar estrategias, resolver urgencias. Un presidente que lleva adelante un proyecto serio para un país en crecimiento y en desarrollo necesita más que un periodo y sobre todo para apuntalar políticas de Estado bien arraigadas para darle continuidad en administraciones sucesivas.

Cinco años pueden ser pocos para desarrollar a cabalidad un plan de gobierno, incluso la continuidad de un partido no asegura las mismas prioridades y proyectos.

La reelección refuerza la planificación y la mirada a mediano y largo plazos. La desesperada intención de la oposición y de la disidencia colorada terminó desnudando sus reales intenciones: la de neutralizar a Cartes, sacarlo de la cancha. Jamás supieron demostrar cómo se llega a la dictadura con la participación de la ciudadanía.

La reelección y la ciudadanía están íntimamente vinculadas; es determinante para los intereses de la gente porque definitivamente permite darle continuidad a un proyecto social que re quiere de más de un periodo para cerrar círculos; sobre todo en el combate contra la pobreza.

Supera ampliamente los movimientos políticos que pugnan por el poder. La reelección aplaca las frenéticas campañas electorales y obliga a la dirigencia a centrar sus energías en lo más importante: la gente.

Todavía deben explicar los dirigentes de la oposición como entender sus acusaciones contra el oficialismo colorado de desarrollar un plan dictatorial cuando ellos mismos, los opositores, persiguen a sus correligionarios que disienten con sus ideas ¿Eso no es dictadura?

Los humores de la oposición, las aspiraciones de sus líderes o candidatos están directamente relacionados a la suerte que corra Cartes y no a sus propias propuestas. La regla es bien simple: Cartes queda fuera, ellos creen conquistar al electorado; Cartes sigue en carrera los opositores se quedan sin chance.

A la dirigencia opositora no le interesa que los programas sociales funcionen. Les preocupa de sobremanera un presidente exitoso porque sus proyectos logran avances económicos, sociales, culturales, en la salud, y eso genera reacción de la gente a favor de la continuidad del mismo proyecto. Los opositores lo saben.

La continuidad del Gobierno, con reelección de por medio, dependerá en realidad, no de las reacciones de la oposición; sí del éxito y avances de las políticas de crecimiento y desarrollo, de la guerra contra pobreza, obras públicas, la recuperación de la calidad de la educación y la inversión que genera mano de obra.

El buen trabajo y la cobertura de la política social del Gobierno generaron circunstancias que pueden favorecer a la reelección y la gestión eficaz mantiene una elevada popularidad, con altos índices de apoyo.

Tres años de Gobierno arrojaron números reales, avalados por organismos multilaterales; las obras existen y el mundo reconoce el esfuerzo. Esto no es ilusión, no es humo, esto es concreto y tangible: son resultados, buenos resultados, en la vida cotidiana de la gente y sus esperanzas.

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