Martes , septiembre 18 2018
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Liberales frente a la historia

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Estas internas liberales deberían ser históricas y definir el rol que el PLRA tendrá en el futuro. Pero no será así porque los dirigentes han hecho mal las tareas.

En primer lugar, si bien es cierto que hay 8 candidatos a presidente del partido y algunos tienen solvencia y trayectoria política respetable, los 3 que tienen alguna chance de ganar son personas cuestionadas y sospechosas de haber cometido delito contra los bienes del Estado cuando ocupaban cargos en la Administración Pública. Por lo tanto, de algo no tenemos dudas, el próximo presidente del Partido Liberal no será ni solvente ni con una trayectoria política respetable.

Pero lo más grave de todo esto es que cuando pudieron ser opción de poder, los dirigentes liberales demostraron que tienen tantos o más vicios que los colorados, ante quienes siempre han pretendido mostrarse como una alternativa diferente. Todos los que ocuparon altos cargos en el gobierno de Federico Franco –incluidos él y su esposa- son sospechosos de haber metido la mano en la lata y enriquecerse a costa del Estado. Y lo hicieron en 1 año y 2 meses de mandato.

Así que cuando ahora dicen que las internas de hoy servirán para posicionar al partido de cara al 2018, lo único que demostrarán es lo que hemos advertido desde hace tiempo, que si dentro de las filas liberales no se produce una profunda transformación y se asumen los errores cometidos en el pasado, el PLRA seguirá siendo lo que siempre ha sido, segundón y complaciente con los colorados, porque así es como sus dirigentes ven su posibilidad de supervivencia.

Ningún dirigente parece tener en cuenta que uno de los motivos por los cuales la dupla Efraín Alegre (PLRA) – Rafael Filizzola (PDP) perdió catastróficamente en las elecciones del 2013 fue porque estas se realizaron durante el nefasto gobierno de Franco y lo único de lo que la gente estaba segura es de no querer que el país siguiera en manos de lo que más parecía una caterva de delincuentes que un staff de gobierno.

Quizá alguno piense que con los liberales tenemos una dureza que no mostramos hacia los colorados. Pero no somos nosotros, sino los electores los que finalmente optan por el tipo de gobierno que quieren. También es cierto que el Partido Colorado tiene una gran facilidad para reciclarse y aprender de sus errores, que es algo de lo que todos los demás sectores políticos carecen.

El Partido Colorado siempre va a ser opción de gobierno –y gobierno, casi siempre- mientras que el PLRA se quedará en la anécdota, la crítica y la grave falta de propuestas.

Este PLRA no tiene nada que ver con el de la dictadura, ese partido resistente y valiente que daba esperanzas a la ciudadanía de que una forma diferente de gobierno era posible. Puede que el problema sea que sus dirigentes se acostumbraron a la política de barricada, y en el momento en el que tuvieron que sentarse a dialogar y negociar con sus rivales de siempre, perdieron la ruta y entregaron sus armas. Debe ser que es un partido valiente en la guerra e inútil en la paz. De todos modos, su clase dirigente ya ha tenido suficiente tiempo para aprender la lección y cambiar de rumbo. Pero no lo ha hecho. Y los electores deberán elegir hoy entre los mismos políticos que desde hace años actúan como perdedores.

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