domingo , diciembre 8 2019
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El “locuaz” Nicanor no dice ni “mu” sobre su fortuna

Nicanor Duarte Frutos, director paraguayo de Yacyretá.

ASUNCIÓN.- Nicanor Duarte Frutos es una muestra viviente del buen negocio que puede resultar dedicarse a la política, si se tiene la suerte y el olfato para acercarse al poder. De periodista mediocre, con un pobre sueldo, pasó a convertirse en un millonario, dueño de varias casas, estancias, vehículos de lujo, todo gracias a que se metió en política de la mano de Ángel Roberto Seifart, el primero al que traicionó.

Durante años durmió en la Fiscalía una denuncia en contra de Duarte Frutos por enriquecimiento ilícito, hecho punible por el que se decreta la prisión preventiva del imputado, y que fuera presentada por el parlasuriano Nelson Argaña, quien decidió retirarla a fines del año pasado, a pedido de la cúpula de Colorado Añetete. Ningún agente fiscal tomó la denuncia y decidió investigar el caso.

Ni siquiera se hubiera necesitado demasiado esfuerzo para investigar a Nicanor y concluir que incurrió en enriquecimiento ilícito, si se tiene en cuenta lo que tenía cuando era un simple periodista deportivo, que luego pasó a cubrir Parlamento, y lo que tiene ahora, por ejemplo, entre otras cosas, toda una manzana en el barrio Herrera de Asunción.

Es tanta la plata que tiene, que cuando quien fuera asesor jurídico de la Presidencia, en tiempos de Horacio Cartes, el actual senador Sergio Godoy, lo demandó en un juicio ejecutivo por cobro de guaraníes, inmediatamente “sacó de su bolsillo” la suma de 200 mil dólares y canceló la deuda, como si se tratara de mita’i recreo.

Duarte Frutos se metió a la política partidaria de la mano de Seifart; durante años fue considerado “su delfín” y llegó hasta el Ministerio de Educación con su apoyo, hasta que un día cualquiera decidió traicionarle y armó su propio bando, con el que llegó a la Presidencia de la República. A medida que avanzaba en los cargos públicos, también aumentaba su fortuna y la casa que tomamos por referencia más arriba, que era normal cuando entró al MEC, fue ampliándose hasta llegar a convertirse en el búnker que es hoy. Eso nomás ya basta para que un fiscal considere que tiene elementos, por lo menos para aumentar el nivel de la investigación.

Y todavía no estamos hablando de lo que ahora tiene, ya que todo lo anterior es de antes de que fuera director de Yacyretá, en donde dispone de los fondos de la entidad, especialmente los sociales, con total arbitrariedad. Bien lo dijo Óscar Tuma en una nota publicada en La Nación; “no pretendas llevar adelante una lucha tan importante como la de la corrupción, teniéndole a Al Capone en dicho departamento”.

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