Sábado , septiembre 22 2018
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Los legionarios del Siglo XXI

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¿Qué diría usted, estimado lector, si mañana amanece con la noticia de que el Impuesto al Valor Agregado (IVA), y/o el Impuesto a la Renta Personal, se elevarán del 10% a 18%? Probablemente reaccione ofuscado y con fundadas razones. Si eso ocurriese, los que hoy tributan G. 100.000, por cada millón, pasarían a desembolsar 180.000 guaraníes, es decir, el 80% más de lo que ya viene aportando al adquirir cualquier producto, lo que para una familia humilde sería un golpe letal a su economía, y  para un profesional independiente la liquidación de su escasa capacidad de ahorro. Pues bien, algo aún más grave es lo que el Frente Guasu pretende hacerle a la industria tabacalera, al promover una normativa por la cual el impuesto del 16% que hoy abona, se eleve al 30%, o sea alrededor del 80%, lo que para cualquier empresa representaría su destrucción, porque sencillamente no podría seguir haciendo frente a sus costos de producción.

Esto, sin embargo, no es motivo de preocupación para la senadora luguista Esperanza Martínez, quien no tiene problemas en reconocer que el real trasfondo del proyecto es “reconvertir la industria tabacalera” y que los trabajadores del sector “pasen a otros rubros”. En otras palabras, el objetivo es eliminar esta actividad económica, sin importar la destrucción de 5.000 puestos de trabajo, tampoco el gran movimiento que se gesta a su alrededor, ni que el Estado pierda a uno de los más grandes contribuyentes, el segundo, después de la ANDE.

Los promotores de la irracional propuesta alegan que el proyecto obedece a cuestiones de “salud pública” y de “justicia tributaria”; algo que no resiste el menor análisis. En efecto, si estas fueran las razones, los proyectistas deberían comenzar por elevar drásticamente el impuesto al alcohol, hasta “reconvertir” la industria cervecera,  no solo por producir dolencias hepáticas que pueden provocar la muerte, sino porque es una de las principales causas de accidentes de tránsito, que a su vez representa la peor epidemia a la que nos enfrentamos y una pesadísima carga financiera para el Estado. Igualmente, correspondería que impulsen la suba de tributos a la fabricación de motos o directamente la eliminen, sin tampoco importarles que se pierdan centenares de empleos en el sector, ni se suprima de un plumazo todo lo que se mueve en torno suyo.

Desde luego que en ningún momento se nos ocurriría alentar tan descabelladas medidas. Las planteamos al solo objeto de desnudar la hipocresía de los senadores del Frente Guasu y de quienes les sigan el juego, dejando en claro que el móvil del proyecto nada tiene que ver con la “salud pública”, ni con una “mayor equidad impositiva”. Escogieron como blanco la industria tabacalera, a la que pretenden borrar del escenario, por el simple hecho de que su principal exponente es el presidente de la República, por más delirante que esto resulte.

Como era de suponer,  a esta “cruzada contra el tabaco” se sumó rápidamente como “animador” mediático al diario ABC Color. Ocurre que a la obsesión enfermiza de Zuccolillo hacia el presidente, se agrega que la fábrica de éste, Tabesa, canceló un contrato mensual de aproximadamente 1.000.000 de dólares con la gráfica “Mercurio”, del “Grupo AZ”, que le proveía las cajetillas para los cigarrillos. Antes de eso, cuando la tabacalera de Cartes le redituaba ganancias de entre US$ 200.000 a 300.000 al mes, por supuesto que para dicho diario fumar NO dañaba la salud…

Por último, cabe que nos preguntemos a quiénes beneficiaría una normativa como la que propicia el Frente Guasu. Si no es al fisco, que perdería a su mayor cliente, ni a miles de trabajadores, que se quedarían sin trabajo, ni a una gran cantidad de campesinos, que no tendrían a quien vender su producción de tabaco, ¿a quién entonces? La respuesta en verdad es indignante. A la gran industria tabacalera, solo que no la paraguaya, sino a la brasilera y norteamericana, que no tendrían ninguna competencia en el mercado internacional y podrían copar el nuestro con libertad absoluta.

Qué raro, ¿no? Legisladores paraguayos y “el diario con Fe en la Patria” le declaran la guerra a toda una rama de la industria nacional, de las más vigorosas por cierto, para beneficio exclusivo de grandes capitales internacionales, a los que por tanto bien cabría el mote de legionarios del siglo XXI.

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