Sábado , noviembre 17 2018
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Los “mercaditos” del Este y los de “Don” Antonio

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El ministro de Industria y Comercio, Gustavo Leite, advirtió a los supermercados que venden productos de contrabando que serán controlados y sancionados, en el caso de que los funcionarios de dicha secretaría constaten ese tipo de irregularidades. El titular de la cartera dirigió el aviso “a todos los mercaditos del este y noreste del Paraguay”, a los cuales instó a que “hagan desaparecer rápido su pollo y su azúcar que ingresó al país de manera ilegal, porque el MIC va a trabajar muy duro en incautar esos productos”. La iniciativa es sin lugar a dudas correcta, pues se trata de una actividad ilícita que, además, perjudica a la producción nacional y a los puestos de trabajo que ésta brinda. Sin embargo, no vemos razón alguna para limitar el operativo a los citados “mercaditos”, teniendo en cuenta que las mayores cadenas de supermercados de nuestro país ofrecen todos los días en sus góndolas mercaderías de las más variadas índoles, algunas de ellas ingresadasa nuestro territorio en forma “trucha”, provenientes de Argentina o Brasil, según las conveniencias del tipo de cambio.

El lector recordará la incautación de 160.000 kilogramos de azúcar de contrabando de depósitos pertenecientes a la firma Retail, del “Grupo Vierci”, en el año 2014, que desaparecieron “misteriosamente” casi en su totalidad de la sede de la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP).  Y también recordará que el Ministerio Público, luego de los análisis respectivos, consideró que el producto no era aptopara el consumo humano. Dos delitos que quedaron impunes, más allá de alguna “multita” y tal vez algunas coimas abonadas por el poderoso empresario.

Pero eso no fue todo lo que saltó por aquel entonces. Días después del escándalo del azúcar, el Grupo Vierci se vio envuelto en otro no menor, al ser vinculado con otro cargamento de contrabando, ésta vez de 8.000 kilos de queso y, vaya casualidad, descompuesto, es decir tampoco apto para el consumo humano. De nuevo dos delitos que, otra vez, quedaron en la impunidad.

Evidentemente no se trataron de hechos aislados, de prácticas marginales, sino del “mudos operandi” de una firma que integra uno de los mayores conglomerados empresariales existentes en el Paraguay, el cual controla, entre otras cosas, toda la cadena que supone el negocio del supermercadismo, desde la importación y el contrabando -como los casos que se hicieron públicos- pasando por el transporte y los depósitos, hasta la comercialización, lo que le coinvirtió en el principal “formador de precios”, fijándolos a su antojo.

Entonces, reiteramos, está muy bien que se decomisen los pollos o azúcar de contrabando que venden los “mercaditos” en el Este. Pero eso no es más que “chiquitaje” en comparación con las toneladas y toneladas de los más variados productos que el consumidor adquiere a diario en los grandes supermercados, a precios muchas veces irracionales y de una calidad, cuanto menos, dudosa, al igual que su origen.

Esperemos que la próxima advertencia del MIC también se dirija a ellos y que los controles se efectúen con la mayor rigurosidad del caso, para bien de las arcas del Estado, de la producción nacional y de la salud pública.

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