Domingo , noviembre 18 2018
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Lugo y su incoherencia

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Si la Corte Suprema de Justicia está compuesta por personas no confiables y sus sentencias están vendidas al mejor postor, ni Fernando Lugo ni demás opositores tendrían que festejar el fallo que decretó la libertad de los campesinos presos desde hace 6 años por la matanza de Curuguaty.

Pero no fue así. Recibieron la noticia con una alegría inmensa, festejos aquí y allá, y una cantidad de gente enfrente al Palacio de Justicia ayer, aguardando la liberación de los detenidos. Porque nadie dudó de que fueran liberados; es decir, que la sentencia sería respetada y hecha efectiva por los responsables del sistema penitenciario. Y así fue; prontamente, pocas horas después de conocido el fallo, los detenidos recuperaron la libertad y se sumaron al festejo de un sector de la ciudadanía, encabezado por representantes y dirigentes de Frente Guasu.

Este sector de la ciudadanía es el mismo que, con Lugo a la cabeza, ignoró abiertamente un fallo de la Corte que decía que Horacio Cartes y Nicanor Duarte Frutos no tenían impedimento constitucional para ser senadores activos. Cuando se les cuestionó la falta de respeto a una sentencia judicial el argumento que utilizaron fue que los jueces no son confiables y sus sentencias no se ajustan a derecho sino a intereses personales.

Ahora queda claro que para Lugo y los demás opositores, las sentencias de la Corte deben ser respetadas cuando responden a sus intereses, e ignoradas si es que van en contra. Así de simple, así de incoherente y grosero. Porque eso es lo que fue el exobispo, cuando era presidente del Senado y arbitraria, y groseramente, decidió que no iba a convocar a jurar a Cartes y Duarte Frutos y lo hizo con 2 personas que ni siquiera fueron electas ni proclamadas por la Justicia Electoral, echando por tierra la institucionalidad y el Estado de Derecho.

Nadie cuestiona que la gente festeja la liberación de los campesinos, porque están en pleno derecho de hacerlo. Todos deberíamos acatar los fallos de la Corte, siempre, nos gusten o no. Así es como funciona el Estado de Derecho del que tanto les gusta hablar a Lugo y su entorno.

Aunque algunos luguistas dicen que analizarán la situación del Poder Judicial y lucharán por la renovación total, tanto de la Corte como de los tribunales, la verdad es que, si hubiera sido cierto que las sentencias del máximo tribunal no debían ser obedecidas porque sus integrantes no merecen confianza, también tendrían que rechazar la libertad de los presos.

El hecho de no haber encontrado ninguna objeción a este fallo deja a las claras que Lugo, Desirée Masi, Efraín Alegre y otros héroes de pacotilla están dispuestos a montar un sistema en el que solamente funcionen las institucionales cuando las circunstancias les son favorables.

Esto es lamentable y produce un grave daño a al sistema republicano y al funcionamiento correcto de las institucionales. En algún momento habrá que adecuar nuestro actuar a lo que establecen la Constitución y las leyes, nos guste, nos favorezca, o no. De lo contrario, nada de lo que logramos en estos casi 30 años de luchar por un país en serio.

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