Miércoles , septiembre 19 2018
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Maestros, malos ejemplos

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El principal problema de nuestro país es la educación; la mediocridad nos ha convertido en esto que ahora somos, en donde da lo mismo lo que uno haga porque para progresar en la vida lo único que se necesita es un buen padrino. Somos incapaces de competir con alguna posibilidad con profesionales de nuestras áreas que hayan estudiado en el exterior. Así que, de igual manera que necesitamos patriotas en el sector político, los necesitamos con urgencia en el sector educativo. Porque solamente gente entregada a la misión de enseñar en cuerpo y alma podrá hacer que la historia de Paraguay cambie de manera radical.

Pero no los tenemos. Los maestros que tenemos –en su mayoría, vale la pena recordarlo- son venales, ambiciosos, haraganes y mal capacitados, manejados por una clase dirigencial que es incapaz de tener una sola central sindical porque de esa manera sus integrantes compiten entre sí para ver quién es más “combativo”.

Lo que menos les interesa es la calidad de la educación que reciben niños y jóvenes que están en sus manos. Estos maestros se metieron en la docencia como si fuera un trabajo más, sin ningún sentido de entrega o vocación. Por eso, se pasan presentando reivindicaciones que solo tienen que ver con el aumento salarial, jamás exigiendo mayor capacitación.

Hasta les molesta lo que está haciendo el gobierno, que ya ha enviado algunos grupos de docentes becados a Europa para recibir capacitación superior. Hubieran preferido que se les diera el monto del viaje en moneda contante y sonante, porque es lo único que quieren.

Y esto no es porque estén sobrecapacitados, al contrario. Cuando el Ministerio de Educación convoca a pruebas de calificación, los resultados son desastrosos. Tienen mala ortografía, mala redacción, no conocen las operaciones básicas de matemática y son incapaces de expresarse con coherencia y soltura. Son apenas un poco menos ignorantes que los alumnos a los que deben educar.

Cada año piden más dinero y nunca están conformes con lo que se les da. Si pensamos que hay que priorizar los sectores de Educación y Salud en el Presupuesto General de la Nación, es necesario reclamar que la ciudadanía reciba la calidad por la que está pagando. Las graves carencias que se tienen en el sector no son solamente por carencia de inversiones, sino porque la calidad educativa que reciben los chicos por parte de estos mercaderes de la educación no está siquiera a la altura de países mucho más atrasados que el nuestro.

La amenaza de cada principio de año es que no van a empezar las clases el próximo mes, tal como lo previeron las autoridades educativas. Dicen que no lo harán hasta que no haya respuesta a sus eternos reclamos. Y otra vez esto implicará que se atrasará el calendario escolar y quienes sufrirán las consecuencias serán los alumnos, que deberá seguir resignados a tragarse el programa de estudios de manera superficial y sin ninguna enseñanza adecuada.

Mediocres, incapaces y sinvergüenzas. Así son los odiosos maestros que pretenden seguir condenando a las futuras generaciones a vivir en la ignorancia y en la falta de competitividad.

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