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Monseñor centró su mensaje en temas sociales y económicos en Te Deum

Durante la celebración realizada en la Catedral Metropolitana.

El obispo emérito de Encarnación, Monseñor Ignacio Gogorza centró su mensaje en el valor del aporte de la iglesia a la familia y al Estado, la situación que atraviesan los afectados por las inundaciones, la crisis penitenciaria y la calidad del gasto público, entre otros temas de relevancia social y económica, durante la liturgia del Te Deum, celebrada en la Catedral Metropolitana de Asunción. Previa a la ceremonia, se dio a conocer el mensaje que el Papa Francisco envió, en honor a los 208º aniversario de Independencia de nuestro país.

ASUNCIÓN.- La liturgia del Te Deum contó con la presencia del presidente de la República Mario Abdo Benítez y de representantes de los poderes Legislativo y Judicial. También estuvo presente el jefe comunal, Mario Ferreiro.

En la primera parte de su mensaje, el prelado resaltó el aporte que hace la Iglesia al Estado Paraguayo desde el punto de vista religioso y cultural.

“La actividad educativa y misionera -principalmente es de grupos juveniles y familias.

La opción preferencial durante el Trienio de la Juventud, a quienes aceptan la vida cristiana, se les escucha con calidez y prudencia, se les acompaña y así se les abre un horizonte de buenos cristianos y honrados ciudadanos”,  explicó Monseñor Gogorza.

ESPERANZA PARA BAÑADENSES

En otro momento, el religioso hizo mención a las continuas inundaciones que vienen afectando a los ciudadanos de Asunción y otras ciudades. En ese sentido recordó que, como parte de la misión de la Iglesia, con la Pastoral Social se facilitó el acercamiento de las autoridades, tanto municipales como nacionales, a fin de animar la voluntad política y de realizar las obras que le beneficien, tales como nuevos barrios integrados a la ciudad como dignos ciudadanos e hijos de Dios.
Las mencionadas autoridades asumieron compromisos muy concretos, queda pendiente un mecanismo interinstitucional de gestiones para la construcción de albergues que cobijen a las familias en condiciones dignas.
“Los inundados esperan construir comunidades donde su vivir sea una alegría, con servicios de salud, educación y capacitación para acceder al trabajo formal y la seguridad. Se están haciendo muchas cosas a favor de los bañadenses, pero todavía no son suficientes” afirmó el obispo Gogorza.

CRISIS PENITENCIARIA

Otro de los aspectos abordados en la homilía tuvo que ver con la crisis penitenciaria actual, y que, en palabras del obispo, guarda directa relación con el uso abusivo de la figura de la prisión preventiva.
“Con nuestra Pastoral Penitenciaria, constatamos la triste realidad infrahumana existente en nuestras cárceles. Es lamentable la situación en el sistema penitenciario, el padecimiento llegó a índices de niveles preocupantes. La provisión alimentaria, el uso de pasillos para vivir, e intemperies también; el cáncer de la droga y el alto porcentaje de personas no condenadas hacen del lugar de reclusión un espacio de exclusión que no promueve la rehabilitación…”, sostuvo.

Así mismo, se refirió al nuevo diseño y fortalecimiento de la educación, en calidad e infraestructura, con una mayor inversión presupuestaria y a la cobertura sanitaria, sobre todo favoreciendo que la salud llegue los lugares más remotos del país.

Finalmente abogó por los valores democráticos como el diálogo y el discernimiento crítico, que divide el fanatismo, el descarte, la competencia desleal y la violencia.

UN ESTADO SIN PRIVILEGIOS, SIN EQUIDAD

Durante la liturgia del Te Deum, el obispo emérito de Encarnación, Monseñor Ignacio Gogorza, dijo que hay necesidad de mejorar el gasto público y la inversión en obras sociales y viales.  Asimismo abogó por “ un Estado que propicie una función pública consciente sin privilegios y genere en cambio la equidad y responsabilidad social, más que favoritismo político e inequidad al país”.

Dijo que los problemas de abusos, tráfico, delincuencia, la corrupción e inmoralidad han sido tratados por la Iglesia en el saneamiento moral de la nación en 1979. Al respecto refirió que la dignidad de las personas, en especial quienes ocupan cargos públicos, requieren una atención urgente al clamor del pueblo.

Además pidió viabilizar los pedidos ciudadanos de mejorar la cobertura de salud, la educación, luchar contra la corrupción y contar con una justicia independiente, así como respuestas definitivas para la reforma agraria con atención a la vida digna de los campesinos.

En ese orden mencionó que las propuestas sobre las soberanías de las represas, Itaipú y Yacyretá requieren de una atención inclaudicable de los derechos del Paraguay, al tiempo de destacar que la reforma tributaria debe administrarse en beneficio del país.

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