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Nicanor, es el rey de la incoherencia

Nicanor Duarte Frutos, político colorado.
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Nicanor Duarte Frutos no tiene ninguna intención de pasar otro período presidencial sin hacer ruido. Así que, decidido a conseguir una banca en el Senado, ha iniciado su campaña haciendo lo que mejor sabe hacer, mostrar su incoherencia, atacando hoy lo que defenderá mañana. Critica al presidente Cartes por no hacer lo que él no pudo mientras fue jefe de Estado.

ASUNCIÓN.- Desde que, en el 2008, tuvo que dejar el poder con el rabo entre las piernas, por haber sido responsable de la primera derrota del Partido Colorado en más de 60 años, Duarte Frutos trepa las paredes buscando la forma de volver a la arena política. Cada vez que se habla de la posibilidad de modificar la Constitución para que se permita la reelección presidencial, él se frota las manos con entusiasmo porque en algún mundo paralelo alguien le dijo que si hay un segundo mandato, la gente lo volvería a votar como en el 2003.

Lo cierto es que lleva 9 años sufriendo por la indiferencia ciudadana. Ya en este período, aceptó ser embajador paraguayo en Argentina, en donde cometió tantos errores diplomáticos que más parecía un payaso que un diplomático. No aguantó mucho tiempo porque lo suyo no es estar en el exterior sino aquí, metido en el berenjenal político, conspirando en contra del gobierno, algo en lo que es todo un experto.

Sus ataques a Cartes suenan a chiste porque le critica lo que él no fue capaz de hacer mientras fue presidente de la República. Su último cuestionamiento fue porque no se ha logrado aumentar el impuesto a los agroexportadores. Justamente desde su gobierno se empezó a hablar del gravamen a la soja; él lo prometió pero cuando los sojeros le presionaron renunció a su pretensión, demostrando la facilidad con la que los grupos económicos lograban que se bajara los pantalones.

Parece que apoya la precandidatura de Juan Afara, pero nadie puede asegurar qué tanto le va a durar porque sus cambios de postura y de afectos son casi una constante, a tal punto que conseguir gente que se muestre dispuesta a confiar en él se le hace cada vez más cuesta arriba. En lo único que parece que llegará hasta el final es en su precandidatura al Senado.

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