martes , agosto 20 2019
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¿Para obras o para estancias?

La noticia no deja de ser positiva, pero genera una gran inquietud entre la gente. Basta mirar las apostillas de los medios digitales que publicaron la información. Nadie cree en la correcta utilización de esos fondos que llegaron  como “caídos del cielo”, luego de una larga angustia y cuando parecía que los vecinos no iban a poder honrar nunca la fantástica deuda.

Nos referimos al pago de 125 millones de dólares -125 millones de dólares, lo repetimos ex profeso- que hizo la Argentina para honrar la deuda histórica por cesión de energía que le debía al Paraguay, desde hace muchísimo tiempo. Increíble,  pero cierto. Ocurrió. El dinero incluso ya está aquí y listo para ser utilizado.

El Presidente hizo el anuncio en su twitter  y pese a su tremenda importancia, el tema pasó casi desapercibido entre tanta mala onda, con  el tema de las inundaciones, la suba de los combustibles y pasajes, la merma en la producción de soja, la caída de las exportaciones y demás ralea que últimamente son el pan de cada día para los paraguayos.

El escueto anuncio hecho por Abdo apuntaba que “Los recursos estarán destinados en un 50% al Tesoro Nacional y un 50% para gobernaciones y municipios del país en proyectos de inversión”.

El ministro de Hacienda amplió luego, también brevemente, la información manifestando que unos US$ 60 millones irán a la Gobernación de Central, mientras que igual suma será destinada a las diversas gobernaciones y municipalidades del interior del país. Estos montos serán incluidos en el Presupuesto General de la Nación (PGN) y permitirán una ampliación en los presupuestos para las mencionadas instituciones. El dinero ya se encuentra disponible, dijo.

Agregó que en el decreto que emitirá el Ejecutivo sobre el otorgamiento de estos recursos se explicará la forma en que serán distribuidos. “Los gobernadores tienen proyectos que, de seguro, necesitan recursos”, expresó.

Sobre la forma en que se controlará el uso de estos fondos, el ministro declaró que habrá un sistema de gestión y control que dependerá de la Secretaría Técnica de Planificación del Desarrollo Económico y Social (STP).

Hasta allí. Nada más.

Las dudas de la ciudadanía, expresada en las redes sociales, como quedó dicho, apuntan a la triste experiencia en el manejo irregular de este tipo de fondos en el pasado, a la vista por ejemplo de lo que ocurrió con el dinero del FONACIDE que sirvió más que nada para la compra de estancias y para alimentar la corrupción y el clientelismo de los jefes de estas instituciones.

Es mucho dinero para tirarlo nuevamente “vito”. No parece suficiente el control de la STP, se debe ampliar la tarea a más entidades auditoras y hacer revisar finalmente todo el proceso de utilización de estos fondos, por parte del Congreso, que no es el mejor de los contralores, pero es lo que se tiene.

El país está en emergencia. Este dinero es precioso para coadyuvar en su auxilio. No debe ser dinero para los “correlíes” como ocurre siempre, para que lo hagan “desaparecer”  en sus bolsillos sin fondo.

Antes que nada transparencia acerca de dónde va a parar la plata y que obras se harán con  la misma.

Habrá que ver si no le tiembla la mano al gobierno para hacer bien las cosas, empezando con  esto.

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