Lunes , septiembre 24 2018
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Paraguay puede convertirse en un país sano, agradable y mucho más atractivo

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Por: Telmo T. Ibáñez Jara (telmoijara@gmail.com)
Por: Telmo T. Ibáñez Jara (telmoijara@gmail.com)

La población paraguaya está enferma, se debate entre la vida y la muerte, entre la desnutrición y la obesidad, se da un importante contraste difícil de comprender, pero fácil de entender. La mayor parte de las enfermedades se dan por falta de prevención; se vuelve tan importante como actual el viejo adagio “más vale prevenir que curar”.

 Sin dejar de lado las inmensas necesidades que sienten los compatriotas, por muchos años abandonados totalmente de todo tipo de asistencias, es importante reconocer que la salud es un derecho fundamental de todos los humanos, pero éstos deben ser considerados a partir del grupo básico de la sociedad; la familia.

Si ese derecho fundamental que se llama: Salud, no es prioritario en la familia, es imposible que los médicos, la medicina, ni la ciencia lo remedien y esa primera dosis arranca con la higiene que depende de la educación que se basa en la prevención de los principales males que aquejan a la población paraguaya.

Por alto porcentaje de humedad, son comunes en ésta época del año enfermedades totalmente prevenibles como el Dengue, Chikungunya y Zika, que se cobraron varias víctimas a nivel nacional. Males que se instalaron en nuestro terruño a partir de las primeras infecciones probablemente exportadas desde el Brasil u otros países vecinos. Nadie conocía éstos males en Paraguay, sino hasta fines del siglo pasado.

Mientras las autoridades, operarios, funcionarios y comunicadores repiten hasta el cansancio que hay una sola forma de prevenir éstos males; con la higiene, evitando todo tipo de recipientes que puedan acarrear agua de lluvia o de otro tipo, que puedan servir como criaderos del mosquito “Aedes Aegypti”, el transmisor del Dengue o fiebre Rompe-huesos y sus derivados, la población no asimila y repite los mismos errores año tras año.

Las vacaciones de verano son las más aprovechadas para las actividades turísticas internas como externas. Todos aquellos que superan nuestras fronteras para vacacionar, saben muy bien de buenos modales como de higiene y salubridad. Actúan tan respetuosamente que hasta se sienten como en una película de ciencia ficción.

Pero los que por conveniencia económica, limitaciones o patriotismo deciden pasar sus vacaciones en territorio nacional, a la par de disfrutar de lugares paradisiacos como incomparables, también deben empeñarse muchísimo para encontrar un balneario que se encuentre libre de contaminantes o que no cuenten con desperdicios en sus accesos como interior.

Familias encumbradas en la sociedad paraguaya, no hacen más que empapelar, o alfombrar con latas, plásticos, restos de alimentos los sitios donde acampan, sin importar de quien más pueda llegar al sitio o que es un lugar que deben heredar sus hijos.

La educación empieza en casa, en el seno familiar, si ahí no se están inculcando los valores, y éste problema no es actual, viene de generación en generación. Esto resulta básico, aún no importa hasta aquí los indicadores de salud y enfermedad, ni las capacidades de los médicos, enfermeras, medicamentos ni los más importantes adelantos tecnológicos, así como las infraestructuras de los centros asistenciales públicos. La salud como la educación que van de la mano empieza por casa.

No hay forma de remediar enfermedades tan básicas como fáciles de erradicar o controlar como el Dengue, Zika y Chikungunya. Así también aquellas un poco más complicadas como las infecto-contagiosas y transmitidas por vectores.

Es lamentable que aún se sigan sin superar la tuberculosis, meningitis, mal de chagas, leishmania, todas controlables y curables si se trata con tiempo. A éstos males se mencionan en las estadísticas de los centros asistenciales la malnutrición o desnutrición (generalmente por desatención de las madres), anemia, parasitosis, diarrea y enfermedades respiratorias agudas.

Tanto el mosquito, mosca y otros insectos así como las alimañas son transmisores de varias enfermedades graves que pueden causar hasta la muerte, evitables si se higienizan diariamente las viviendas y el ambiente donde se vive. Las municipalidades ni el Ministerio de Salud y Bienestar Social no son los únicos responsables en la recolección como el tratamiento adecuados de residuos sólidos.

Como nuestro país ha crecido vertiginosamente y se nota en las principales ciudades, aparecen numerosos casos de enfermedades cardiovasculares, la diabetes, adicciones, cáncer, que se han vuelto epidémicas. También controlables si se realizan los tratamientos cuando apenas se detectan.

Pero las críticas al sistema de salud se focalizan en la deficiente atención ambulatoria como la hospitalización; así como la vieja estructura de la organización vertical, centralizada e incapaz de entregar fichas por orden de llegada a las recepciones para los servicios en hospitales públicos, condenando a miles de compatriotas tras los mostradores o puertas herméticamente cerradas por horas y días para finalmente brindar el servicio o informar que el personal está de vacaciones, con permiso de huelga.

Si al menos desde nuestras casas aportamos con la limpieza, higiene y el tratamiento adecuado de los residuos sólidos como la selección de los mismos, en poco tiempo nuestro país se puede convertir en una extraordinaria región admirada y mucho más visitada, así también la población disfrutará de un ambiente saludable, sano y mucho más agradable.

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