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El pez por la boca cae

 Con la intención de blindar al presidente de Diputados, Miguel Cuevas, Antonio Buzarquis se metió en un gran lío, ya que prometió dar a publicidad el listado de todos los integrantes de la cámara que solicitaron “cupos” para ubicar en el Congreso a amigos, parientes u operadores políticos, asegurando, además, que todo el mundo lo hace y eso es tráfico de influencias, delito bien tipificado en el Código Penal.

Todo esto comenzó porque un sector de las bancadas de la oposición pidió que la cámara apruebe una declaración con la que expresaban que retiraban la confianza a Cuevas, sospechoso de haber ubicado a muchos planilleros desde que asumió como presidente, en julio del año pasado, y de haberles dado un “aumentazo” de salario, sin haber tenido en cuenta a los funcionarios de carrera, quienes, sin embargo, perderían algunos de los beneficios que obtuvieron con el tiempo, para compensar el “gasto” que significaría el aumento mencionado.

De manera inmediata, representantes de las bancadas mayoritarias decidieron evitar el tratamiento del tema, por lo menos sobre tablas, y mandarlo a comisión intentando evitar al máximo que la cámara se viera forzada a lo que sería una suerte de juicio político a uno de sus miembros. Fue allí cuando Buzarquis decidió jugarse por el abdista, incluso antes de que lo hiciera la misma líder de la bancada Añetete, Jazmín Narváez, quien no fue ni la mitad de intensa que el liberal al defender a su compañero de movimiento.

Buzarquis prometió publicar el listado completo de los diputados que pidieron, y obtuvieron, cargos para sus recomendados. Si lo hace, será resistiendo la presión de su propia bancada y sus aliados añetete, que no quieren ver sus nombres expuestos ante la opinión pública, mucho más luego de que el mismo liberal haya dicho que lo que hicieron fue tráfico de influencias. Con esta acción quedaría muy mal parado ante sus aliados, a quienes metería en problemas ante la ciudadanía, sin descartar que la Fiscalía pudiera iniciar una investigación.

Y si no lo hace, presionado por sus pares, quedará en offside ya que él mismo reconoció la comisión de un delito por parte de sus pares (no sabemos si él también pidió “cupos” para sus recomendados) y al no dar la lista quedaría, no solamente como un irresponsable y mentiroso, sino como cómplice y encubridor de quienes trafican influencia para ubicar a su entorno con sueldo del Estado.

Pero hay algo más, lo haga o no, presente o no la lista de los diputados que tienen a sus recomendados en la cámara, eso no evita que las acusaciones en contra de Cuevas sigan teniendo vigencia. Al parecer, hay pruebas lo suficientemente contundentes de que el presidente de la cámara ubicó, sin cargos pero con millonarios sueldos, a sus operadores políticos de Paraguarí, aprovechándose de su cargo de manera absolutamente descontrolada e injustificada.

Si bien una declaración retirándole la confianza no tendría una consecuencia efectiva, sí servirá para que los integrantes de las bancadistas logren desmarcarse de un individuo que salpica con su trayectoria a toda la cámara, por lo que resulta inadmisible que siga ocupando la Presidencia, protegido por las bancadas mayoritarias pero ensuciando un cargo que debiera despertar el respeto hacia la cámara y el Legislativo.

Cuevas es investigado por la Fiscalía por hechos punibles graves, como enriquecimiento ilícito y lesión de confianza. Si los agentes deciden imputarlo luego de que sea desaforado, se dictará su prisión preventiva. No es lo mismo que vaya a prisión uno de los 80 diputados, a que lo haga el presidente de la cámara. Pero la mayoría parece no percibir la diferencia.

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