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Populismo chabacano

Uno podría pensar que de repente algún intento de “patriota” llegue al Congreso y desde allí pretenda cambiar las reglas de juego, pero sin racionalidad de ninguna clase sino con un afán exclusivamente populista, tratando de justificar su elección como legislador. Para eso, lo mínimo que debe cuidar es no tener techo de vidrio, de manera que nadie pudiera acusarle de incoherente o pelarle su trayectoria, echando por tierra la propuesta que plantee.

Pero que alguien como Víctor Ríos, diputado antes y senador desde esta colegiatura, quiera dárselas de Dr. Francia y plantee meter tijera a los sueldos de los legisladores, para que cobren igual que los docentes, es traído de los pelos y rompe con cualquier pisca de sentido común.

En primer lugar, uno no puede plantear como gran revolución la igualdad por debajo. ‘Los legisladores ganan bien y los docentes ganan mal. Entonces, para mostrar lo brillante que soy, yo propongo que ambos sectores, legisladores y docentes, ganen mal’. Ridículo desde todo punto de vista. Un legislador debería centrar su trabajo en mejorar la situación económica y el poder adquisitivo de la clase trabajadora, no solamente de los docentes, y no empeorar la de quienes están mejor.

Por si fuera poco, Ríos es uno de los menos indicados para plantear este tipo de medidas populistas. Una investigación de ADN de 2016 daba cuenta de que, entre su dieta como parlamentario y su sueldo de rector de la Universidad Nacional de Pilar cobraba mensualmente alrededor de 70 millones de guaraníes. Si la dieta legislativa es de 32 millones, quiere decir que gana más como rector que como integrante del Congreso.

Para colmo, su actividad es inconstitucional, ya que su cargo es administrativo y la Constitución habilita a que los legisladores puedan tener como única actividad extra “el ejercicio de la docencia”. Y por si fuera poco, todo parece indicar que en la UNP es planillero, puesto que los 5 días hábiles de la semana se pasa en Asunción, así que nadie sabe en qué momento ejerce sus funciones en la casa de estudio.

Su populismo es chabacano ya que con su planteamiento obliga a sus colegas a reaccionar rechazándolo, y eso los hace quedar mal ante la ciudadanía, la cual, a través de ciertos medios de comunicación, pretende describir a senadores y diputados como personas que se niegan a perder sus privilegios en beneficio de los más necesitados.

Aquí hay un problema que merece una discusión real, y es el de los salarios, desde el mínimo legal hasta lo que reciben los docentes, quienes, aunque suene políticamente incorrecto decirlo, están entre los que mejor cobran, muy por delante del trabajador que, con suerte y 8 horas diarias, consigue el mínimo de poco más de 2 millones de guaraníes.

Lo que Ríos tendría que hacer, luego de haberse colgado del proyecto presentado durante el gobierno de Horacio Cartes, relativo a la defensa costera de Pilar, es apurar el tratamiento de este tema en las cámaras del Congreso, y dejar de perder el tiempo con intentos populistas, que solamente dejan en evidencia su falta de racionalidad y sentido común a la hora de discutir cuestiones fundamentales que deberían hacer que mejore la calidad de vida de la ciudadanía.

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