Lunes , noviembre 12 2018
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Populistas embusteros

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José Rojas.
José Rojas.

Las dos semanas de duras expresiones de sectores de la sociedad contra determinaciones económicas del gobierno, además de mostrar un descontento también destapó un plan político; una suerte de “proyecto del retorno” de un grupo político sin oficio de tal y que en un pasado reciente no supo hacer otra cosa que convertir Mburuvichá Róga en una casa de citas.

Esta vez, ya con un poco más de entrenamiento se metieron en un grupo de manifestantes para hacer las mismas promesas que en el 2008 los acercó al poder; pero que tuvieron que abandonar en poco tiempo; antes del plazo constitucional porque la incapacidad, la ineficiencia los corroía.

Nada más fácil y rápido para ganar terreno que usar el siempre eficaz populismo; prometer lo que saben que no cumplirán. La memoria corta mezclada con la rabia contenida y un pueblo asustado hacen que pase desapercibido que esto que apoyan los políticos que pescan en río revuelto se negaron a otorgar cuando se arrogaban el poder. Hoy no les importa porque desde la oposición la palabra es más barata; solo conoce de acusar, cuestionar, se haga o no lo que se reclama.

Una marcha que pintaba como una más de manifestaciones sociales, terminó en un fiasco cuando los políticos se apoderaron de las reivindicaciones. De marchas de protestas sociales se convirtieron en mítines político-electorales, con algunos indicios de violencia; manejados por dirigentes con discursos sin contenidos que echaron mano al remanido populismo embustero.

La condonación, remisión o quita; es el acto jurídico por el cual una persona, que es acreedora de otra, decide renunciar a su derecho liberando del pago a la persona deudora.

Si el gobierno cede los campesinos que se beneficien corren el riesgo que quedar fuera del circuito financiero. Lo más grave; arriesga a descapitalizar el Crédito Agrícola de Habilitación (CAH); lo que terminará perjudicando directamente a aquellos que si están al día con sus pagos; incluso arriesgan la desaparición del CAH. Es justo eso?

En el caso privado; los bancos que otorgaron créditos a la producción acusarán daños muy graves a los capitales de estas instituciones financieras.

El analista financiero Amílcar Ferreira fue claro al mencionar que es un tema delicado con el cual no hay que transigir porque genera un sentido muy perverso, lo que se llama finanzas del riesgo moral, que es abrir la posibilidad de otorgar créditos y por las vías de las manifestaciones obtener una condonación.

Este tipo de prácticas puede tener consecuencias muy graves para el sistema financiero a mediano y largo plazo.

Son 110.00 productores, clientes del CAH, en situación de mora. La entidad sugiere una reestructuración de las deudas en lugar de la condonación.

A los populistas eso no les interesa; los 110.000 con problemas financieros son votos, y detrás de ellos están sus familias, vecinos y amigos; que fácilmente se pueden traducir, por lo bajo en 500.000 votos. La desesperación de esta gente la van canjear por votos.

Los populistas lo politizan todo. Se basan en la promesa de una supuesta devolución de la democracia secuestrada por las elites dominantes. Los ejemplos más cercanos y recientes lo ejercen Hugo Chávez y su heredero Nicolás Maduro, que llevó a la bancarrota a su país; nación miembro del exclusivo club de la OPEP, productores y exportadores de petróleo; Rafael Correa; o Cristina Fernández; esta última metida hasta el cuello en hechos de corrupción; y cuya administración tuvo como base el populismo.

Los populistas, aquellos que prometieron un nuevo país; los que asumieron el timón en 2008, cuestionan las políticas neoliberales y politizan el manejo del fisco cómo una economía política que favorece intereses de clase. Estos populistas prometen una mejor forma de democracia en que la participación ciudadana remplace el manejo de lo público por élites partidistas. Pero los que tuvieron la oportunidad de hacer un gobierno diferente no se diferenciaron, al final de aquellas administraciones que los precedieron a quienes culparon de “la desgracia del atraso”.

Tan confusa se puede hacer la imagen real del populista al pueblo que fácilmente terminan construyendo regímenes autoritarios. Vaya como ejemplo cercano el de Venezuela o mismo el de la Argentina de los Kirchner.

Acá, en Paraguay, hoy de nuevo prometen: de nuevo resolver el problema de los campesinos endeudados; a los cooperativistas que no pagarán impuestos. Esta vez son aún más agresivos, prometen violar la ley, todo con tal de llegar al poder; y uno se pregunta, ¿para qué?

Los políticos que ocuparon la tarima de los campesinos y cooperativistas prometiendo que ellos resolverán sus problemas torciendo las leyes de la economía de mercado; mienten. Son populistas embusteros. Solo quieren usarlos; alquilar sus votos y cuando lleguen de nuevo al poder terminarán su cometido, el que se fijaron en 2008 construir sus regímenes autoritarios. La receta la trajeron del Palacio de Miraflores, con slogan incluido: “no soy yo; soy el pueblo”.

(*) Periodista de ADN en Asunción

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