Martes , noviembre 13 2018
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¿Por qué?

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En realidad esa es la pregunta que todo el mundo se hace. ¿Qué es lo que pasó? ¿Qué fue tan grave que se le escapó a todo el mundo?, que hizo que el presidente electo tomara una posición distante- por llamarla de alguna manera- hacia sus aliados de Honor Colorado, que con el presidente a la cabeza, se pusieron hombro a hombro junto a él. HC no hesitó un segundo luego de las internas, sin condicionamiento alguno para decir ¡Sí!, contá con nosotros, sin ningún tipo de resquemor. Y traslado eso a sus partidarios que recibieron la indicación de juntarse todos por la lista 1, sin restricciones de ningún tipo. Y dicho y hecho. Así fue a lo largo y a lo ancho del país. Y aparecieron los líderes juntos, HC y Marito, promocionando la lista de candidatos del Partido Colorado al Parlamento, que tenía como número 1 a Horacio Cartes. Lo vio todo el mundo. El planeta entero si queremos pecar de exagerados.

No hubo ningún tropiezo. Se cumplió con ellos de principio al fin y se ganó con lo justo. Evidentemente si había un resquicio de traición siquiera, la cosa de iba al tacho y el partido pasaba nuevamente a la llanura, como ocurrió en el pasado reciente.

La verdad sea dicha. Gracias a la postura de Honor Colorado y su líder el presidente Horacio Cartes, se ganaron estas elecciones. Por supuesto, el triunfo también pertenece a las huestes de Añetete que por algo ganaron las internas partidarias.

Entonces, ¿qué es lo que pasó de tan grave para que se le cerraran las puertas de manera alevosa por parte de las futuras autoridades a sus antiguos aliados? ¿Qué hubo?

De la noche a la mañana cuando llegó la hora de integrar el Senado, donde la poderosa figura del presidente iba a dominar el panorama, se produjo un extraño silencio lo que sorprendió a muchos que no se lo esperaban. A otros no tanto, habían advertido que se debían tomar recaudos para el apoyo explícito que se les dio, firmar acuerdos, ver el modo de obligarlos a cumplir su palabra. Nada de eso. La orden fue apoyar y listo. Al silencio siguieron excusas tibias, luego afloraron un par de “valientes” futuros legisladores, la mayoría de ellos novatos, indicando orondamente que no iban a dar luz verde a la renuncia de Cartes para que pudiera jurar como senador activo. Gran revuelo. Nuevamente, ¿qué pasó? todos los rostros giraron hacia el líder de los Añetete, nada, hasta que finalmente exasperado por las requisitorias de la prensa, se lavó las manos al mejor estilo Poncio Pilatos y dijo que no podía obligar a sus legisladores a obrar en tal o cual sentido. Liberó los votos, así de simple. Ergo, el presidente no pudo jurar. Entonces surgió lo de Nicanor. Ambiente raro. Fernando Lugo hizo su artera jugada y nadie le salió al paso. Tímidos intentos de hacer una sesión extra para que jure el expresidente, nada, no pudo.

Hasta que finalmente surgió la orden de “no hablar más del tema”. Ahora el Senado esta sesionando como si nada hubiera pasado con dos miembros truchos que se apropiaron descaradamente de bancas que nos les pertenecen y para las cuales ¡no fueron  electos!

Un Senado que si no se corrige este problema llevará el estigma de ilegal durante todo este periodo legislativo. No habrá ninguna seguridad en sus fallos que podrán ser atacados con entera libertad y con justeza.

La situación no es normal por más que quieran presentarla de esta manera. Y hay que resistir contra la arbitrariedad. Solo los más valientes se atreverán pero de los cobardes no se acuerda la historia.

La opinión de ADN al respecto de lo que está pasando, ya expresada en anteriores editoriales, y coincidente con la de Alliana y otros líderes colorados, se define en tres palabras: La Traición Añetete.

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