domingo , noviembre 17 2019
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Prioridad Uno

No pasa de ser quizás una anécdota. Pero tiene un  fondo de realidad, que es sumamente preocupante.

De pronto, en los programas faranduleros de la tele o de la radio, aquellos que se preocupan de tener algún tipo de humor, bien difícil en el caso paraguayo, de pronto salen a las calles a hacer “encuestas” sobre el conocimiento que tiene la gente hacia determinados temas. Insistimos quizás sea la manera más irresponsable de sondear la profundidad del asunto, pero como referencia sirve.

En uno de esos programas, anoche, se les ocurrió preguntar en  diversos círculos, qué entendía la gente sobre el tema “listas cerradas, pero con opción preferencial”.  Recabaron una docena de respuestas en las que nadie tenía ni la menor idea, no daba ni siquiera para pilotear, cómo decíamos en la secundaria, el asunto. Nada… en blanco. Solamente un jovencito salió indemne de la prueba. Preguntaron a transeúntes, a jóvenes bien vestidos, a las modelos  que participaban en el programa, una variedad si se quiere representativa de los niveles populares de la población. El resultado fue de no creer. O de creer, porque siempre ocurre lo mismo.

El conductor, hombre ducho en estos menesteres, a la vista de la debacle de conocimiento de sus entrevistados, insistió luego con una pregunta un poco más puntual. ¿Qué ciudad mañana elige nuevo intendente? La respuesta…ehhhhh… hasta que alguien sopló “Ciudad del Este” y la modelo salió del aprieto.

Se habló tanto ya del tema -que nuestro nivel educativo anda por los suelos- y se prometió tanto, pero no se cumplió nada, o apenas una mínima parte, que da la impresión de que la situación  tiende a empeorar. La historia de las inversiones para reparar las aulas del Fonacide, lo de la merienda escolar, etc, es tan truculenta, se ha robado más de lo que se ha hecho, que las esperanzas de alcanzar un mejor nivel en la materia, se esfuman rápidamente.

Y entonces, ocurren cosas como la de la “encuesta”, que nos retrotrae brutalmente a la realidad.

Para más, un “capataz” al decir de los entendidos es el encargado de dirigir los rumbos de la cartera más delicada -Educación- que tiene el Gobierno Nacional. No es un  experto, no es un planificador, “es un Payo Cubas de la educación”, al decir de otro  sindicalista, lo que también constituye un serio obstáculo para que las cosas vayan mejorando.

Lo único quizás rescatable de toda esta historia sea la militancia activa de los jóvenes secundarios organizados, quienes, dicho sea de paso, repiten los errores de sus mayores, e integraron varios grupos de acción que diluyen su fuerza. Pero por lo menos persisten  en sus reclamos, se dejan ver y oír y tienen fija en la frente la necesidad imperiosa de aumentar considerablemente el presupuesto para este rubro.

Lo decimos una vez más. Hay que replantear de nuevo las cosas. Encarar en serio este problema debe ser “Prioridad Uno”. Desde evaluar la labor del ministro y relevarlo si fuere necesario, pasando por los beneficios del Fonacide, las grandes comisiones pro educación que se han formado, etc. Tirar todo, si no sirve y barajar de vuelta.

Por de pronto, el nivel educativo de nuestros jóvenes y en general de la población de los sectores populares, no da para reír. Al contrario. Es para llorar.

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