lunes , julio 15 2019
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¿Quién lidera los actos de gobierno?

En nuestro país ocurren hechos verdaderamente curiosos, tan curiosos que ni siquiera se consideran tales, pasan casi desapercibidos, como si nada. Por ejemplo, un medio de comunicación, el diario Abc Color, se siente con el derecho de “indicarle” al presidente de la República a quién recibir en su despacho y a quién no. Mientras, secretarios, subordinados o empleados de éste, como quiera llamárseles a ministros y asesores, que no pasan de la modesta categoría de simples colaboradores, creen poder “cuestionar” una decisión de su jefe en esta materia y repiten como loros los mismos argumentos de dicha empresa periodística.

El tema surgió el pasado lunes, luego de que el jefe de Estado recibiera en audiencia al empresario José Ortiz, quien le informó acerca de un emprendimiento de gran envergadura que puso en marcha el grupo Cartes, del cual es directivo: la nueva “Cementera Concepción”, que demandará una inversión de 180 millones de dólares, en el lapso de los próximos 3 años, y contratará en forma directa a 1.500 trabajadores y 500 cuando la planta ya esté en fase operativa.

Abc primero no dijo gran cosa, pero luego saltó como quien se sienta por descuido sobre un hormiguero, publicando grandes titulares en contra del proyecto y hasta un editorial en el cual dispara municiones de grueso calibre a Marito por haber recibido a Ortiz y “envilecer así su despacho”. Sus periodistas radiales dieron riendas sueltas a la histeria que los caracteriza y, en medio de gritos, insultos y de las chabacanerías que tienen acostumbrados a sus pobres oyentes, hasta llegaron a exigir la renuncia del presidente. Demencial, pero cierto.

En ese marco, algunos altos funcionarios del gobierno, siempre listos para hacer buenas migas con el influyente grupo mediático, y casi a modo de confesión, declararon a éste que la reunión Abdo-Ortiz les hizo sentir “incómodos”, como dijo el ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, Arnaldo Wiens, o que haber recibido al empresario fue una decisión “políticamente incorrecta”, según al asesor político del presidente, Dani Centurión.

¿Desde cuándo un secretario se arroga la facultad de censurar a su jefe o culparlo por sus incomodidades, y para colmo en público? Lo razonable, en estos casos, sería que manifiesten sus opiniones en privado, si gozaran de la suficiente confianza para el efecto o, si no les gusta, también tienen la digna opción de renunciar e irse por donde llegaron, pero nunca rendir lealtad a otro “amo”, como en efecto lo hicieron.

La desubicación de unos y otros ha sido por demás grosera. Natalia Zuccolillo piensa, por lo visto, que el presidente es un sirviente suyo al cual desde su diario puede “indicar” lo que debe hacer y lo que no, demostrando que padece el mismo síndrome de su padre. Éste, por cierto, pidió audiencias a casi todos los presidentes, pero no para informar sobre proyectos privados que resulten beneficiosos al país, sino para obtener grandes contratos del Estado o privilegios que le permitieran amasar la inmensa e ilícita fortuna que ahora administra la hija.

En el fondo, lo que verdaderamente desespera a la directora propietaria de Abc Color es lo que señala en un párrafo de su editorial de ayer, escrito desprolijamente: “Este episodio en que el cuestionado José Ortiz es recibido por el presidente Mario Abdo Benítez con todos los honores es visto como el regreso del poderoso empresario, exasesor presidencial, al Palacio en menos de un año, para empoderar de nuevo a Horacio Cartes”.

O sea, no importa el tema, no importa que se trate de la mayor inversión privada nacional en décadas, ni la creación de fuentes de trabajo, ni el desarrollo que va a llevar a una zona del país históricamente relegada, en donde reinan mafias de todo tipo, ni sus futuros aportes al fisco, no nada de nada. Lo único que importa es el odio visceral de los Zuccolillo a Cartes y quienes lo rodean, como Ortiz. Y por supuesto, que Marito ni piense en la posibilidad de mirar hacia otro lado que no sea hacia la calle Yegros, donde están las oficinas de Abc Color, a la espera del libreto que debe seguir.

La pregunta es, en definitiva, ¿quién lidera los actos de gobierno? A Marito lo votó la mayoría, mal que nos pese a quienes no lo hicimos. A Natalia Zuccolillo y a los secretarios del presidente, devenidos en “libre pensadores”, ni sus mascotas.

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