Martes , noviembre 20 2018
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Reverenda idiotez

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Con gran entusiasmo se preparan los senadores para interpelar esta mañana al canciller nacional, Eladio Loizaga, convencidos de que las 16 preguntas que le harán sobre las obras, cuyo proceso se inició, para la maquinización del brazo Aña Cua de Yacyretá les aclararán el panorama o harán que el secretario de Estado quede lo suficientemente en outside como para que el presidente de la República no tenga más remedio que echarlo del cargo.

Esto último es lo que deben estar imaginando porque ya antes de convocarlo sabían que las respuestas que les brinde el canciller no les convencerían por la sencilla razón de que ellos quieren a toda costa que el proceso pase por el Congreso y tanto Loizaga como el director paraguayo de la EBY, Ángel María Recalde, explicaron que el Tratado dispone que cuando se trata de obras complementarias, no se necesita la autorización del Legislativo.

Convengamos en que todo el proceso es absurdo. En primer lugar, si el Tratado de Yacyretá firmado por nuestro país con Argentina, cuya aprobación sí pasó por el Congreso, establece que no se necesita la consulta legislativa para la obra de Aña Cuá, pues no lo necesita. Sin importar que la oposición y el diario ABC piensen lo contrario, y no hay nada que ellos pudieran hacer para cambiar las cosas.

En segundo lugar, parece una tozudez innecesaria la sufrida por estos senadores al insistir con que una interpelación tendría el efecto de poner las barbas de algún ministro en remojo. No sirve para nada más que para hacer ruido y ocupar algún espacio en los medios, haciendo como que trabajan.

Loizaga llegará, se sentará en el banquillo de los acusados, responderá las 16 preguntas y todas las que se les ocurra agregar a los senadores, y al terminar se irá a su despacho y seguirá trabajando como si no hubiera pasado nada. Y los brillantes defensores de la Constitución se quedarán lamiendo sus heridas y muy seguros de sí mismos se autoconvocarán para otro día a fin de dar un voto de censura en contra del canciller.

Aunque suene muy fuerte y condenable, el voto de censura significa que aprobarán una resolución en la que le digan al presidente Cartes que su ministro de RR.EE. está censurado por el Parlamento y que haría muy bien en sacarle del puesto. En los últimos 5 años, fueron varios los secretarios de Estado que recibieron un voto de censura del Senado, pero como también necesitan la aprobación de la Cámara de Diputados, normalmente el documento termina archivado y olvidado en algún cajón.

En el supuesto caso de que se logre que ambas cámaras aprueben la censura, la misma no tiene carácter obligatorio para el presidente, así que lo que posiblemente ocurra es que lo ignorará ya que él es el único responsable de nombrar y despedir a los integrantes de su gabinete.

Y para terminar esta enumeración de absurdos, Loizaga está a 2 meses de dejar el cargo, cuando, el 15 de agosto, asuma el nuevo presidente y juren sus nuevos ministros. ¿Qué pretenden conseguir con el show que van a montar hoy? Lo único que conseguirán, probablemente, será que ABC les de gran espacio en su tapa. Todo este circo es una idiotez.

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