Domingo , noviembre 18 2018
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Se impone un cambio de actitud

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Los así llamados colorados disidentes del Senado, demuestran un comportamiento más propio de vendettas políticas, que de correligionarios provenientes del mismo tronco del coloradismo.

Lo contradictorio es que se trata de un gobierno colorado,  del mismo signo que ellos, quienes fueron ungidos legisladores por los votos que arrastró la candidatura presidencial de la chapa de la ANR.

Ya el año pasado le pusieron todos los palos posibles a la rueda del Gobierno. E increíblemente este año, están volviendo a hacer lo mismo.

La última “hazaña” que pergeñaron, es declarar “área protegida” la zona del excuartel del RC4, para evitar que se construyan allí nada menos que mil viviendas para los damnificados eternos de los bañados de la capital.

Pero, ¿dónde un gobierno encara un proyecto similar?.. Y encima con el dinero limpio de Itaipú que antes se dilapidaba a manos llenas, o iba a parar salvajemente a los bolsillos de los capitostes de turno. Una barbaridad, por dónde se lo mire.

¡Qué pacífico el pueblo paraguayo!, sobre todo de esa gran masa de compatriotas que padece las inundaciones en carne propia y que tiene que tomar sus bártulos y marcharse cada año con la creciente, que no protesta ante esta actitud mezquina y oportunista.

 Vaya y pase si fuera realidad lo del “pulmón verde” de la capital. Mentira. Si el proyecto prevé reforestar muchísimo más de la masa vegetal que existe en el sitio. La urbanización planteada por Senavitat será perfecta, con oratorios, plazas, parques, centros de reunión, etc.

Para ellos debe ser un axioma la aseveración de que si fracasa el gobierno colorado, no van a tener ninguna chance de permanecer en el poder en la compulsa del 2018.

Estos señores aliados con los izquierdistas de doble faz, muchos de ellos movidos por intereses personales, como la inefable Desirée, son los grandes culpables de los problemas que se le generan al Gobierno de manera artificial en el Senado.  Los demás, luguistas y cía, no son nada sin  ellos.

Ante los últimos acontecimientos políticos, incluso la emergencia de un liberal anticartista como Efraín Alegre, la disidencia colorada del Senado debería repensar seriamente su actitud. El Gobierno va quedándose muy solo. Y le será difícil gobernar con opositores a ultranza como los golpistas luguistas y los izquierdistas violentos.

Es hora de volver las cosas a su cauce y preservar las chances partidarias haciendo buena letra al lado de los correligionarios que están en el Ejecutivo.

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