Martes , noviembre 20 2018
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Siniestros personajes

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La situación es delicada. Las negociaciones estrechas, no hay mucho margen de maniobra, la gente está cansada, el gobierno está extremando su paciencia, los asuncenos también, para que de pronto aparezcan personajes nefastos, mal paridos en la política criolla, que buscan solamente sacar réditos políticos de río revuelto.

Ayer, en la Vicepresidencia, en un ambiente distendido conversaban las partes, campesinos, cooperativistas y autoridades. De pronto llegaron los senadores, “representantes del Poder Legislativo”. Se trataba del nunca bien ponderado “Pakova” Ledesma, del tenebrosísimo Sixto Pereira y del descastado Luís Alberto Wagner.

¿Qué podían aportar? Absolutamente nada, salvo politiquería de la barata que solamente sirve para complicar aún más las cosas.

También sirve para la foto, para que las “bases” vean el modo en que sus jefes se involucran en los grandes temas del país y por supuesto, para que allá “amó hapópe”, ellos puedan seguir mamando de las tetas del Estado, desde el estupendo cargo electivo que ostentan, “premiado” con más de 30 millones de guaraníes, mensuales, además de una sarta de beneficios indebidos.

Unos instantes antes, el tal Sixto Pereira, otro ente engendrado por el lascivo Fernando Lugo, fue acusado, con pruebas fehacientes, de estar involucrado en el secuestro y martirio de Cecilia Cubas, en un caso que conmovió a la opinión pública por su ferocidad y premeditación.

A Cecilia Cubas, la enterraron viva, nada menos, como alguien lo recordó en la víspera. Por supuesto el sátrapa aludido lo negó todo rasgándose las vestiduras, pero sin rebatir en absoluto las pruebas en contrario presentadas por la madre de la víctima, la senadora Gusinsky.

La presencia de estos personajes que a todas luces intentan “apadrinar” las cosas, aprovecharse de la situación, solamente puede enrarecer aún más el ambiente. Son conocidos como instigadores de la gente del campo,  y a dos de ellos se podría incluso señalar con el dedo como los principales propiciadores de la famosa idea de la “condonación” que tantos problemas está causando, debido a la irracionalidad de la exigencia.

Sembraron esa semilla y la fogonearon durante meses hasta que lograron su objetivo, la movilización de pobre gente, esperanzada en lograr que sus deudas sean borradas, nada menos, como se lo prometieron estos malos políticos, en un acertijo perfecto para “motivar” a las masas. Luego se jactan de su poder de convocatoria.

En las actuales circunstancias no se puede hacer nada. Son autoridades. Pueden estar presentes en las negociaciones. Aunque no sirvan para nada o aunque empeoren las cosas. Pero habrá que recordarlos, cuando llegue la hora de votar, para dejarlos en la cuneta obviamente, de donde nunca debieron salir.

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