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Techos de vidrio

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José Rojas.
José Rojas.

Los 35 años que Alfredo Stroessner administró este país a su antojo no dejaron dudas de que dejaron huellas en la vida cotidiana y en la propia historia de este país. También es cierto que no lo hizo solo; tuvo una cohorte de adulones que interpretaba sus directivas y en la medida que las ejecutaban también obtenían suculentas tajadas, además de hacer otros negocios aprovechándose de la posición de privilegio que usurpaba. La adhesión no se medía por convicciones; se tasaba en metálico.

Los tiempos pasan rápido; transitaron 27 años de aquella madrugada de la Candelaria cuando aquella dictadura cayó. Han pasado muchas lunas desde que se fue Alfredo Stroessner y hay una nueva generación paraguaya que quizás sepa poco de los protagonistas de los 35 años de poder de aquel militar fallecido en Brasilia.

Entre estos, don Mario Abdo Benítez uno de los hombres más fuertes del entorno cercano del dictador y que jugó un papel de mucha importancia desde su cargo de secretario privado de la Presidencia de la República. Esa tarea como muchas otras tuvo su costo y vaya que fue bien alto.

Don Mario, integró el “cuatrinomio de oro”, junto a J. Eugenio Jacquet, Sabino Augusto Montanaro y Adán Godoy Giménez, brazo político de Stroessner.

El envidiado cargo permitió a don Mario Abdo Benítez amasar una fortuna importante. Gracias a su rol de ‘guardián’ de Stroessner y a sus influencias políticas que rindieron buenos dividendos hoy sus hijos no conocen de necesidades; pudieron asistir a buenas escuelas y prestigiosas universidades.

En la madrugada del 3 de febrero del 89 el secretario privado de Stroessner fue detenido en Ciudad Presidente Stroessner, hoy Ciudad del Este y procesado por enriquecimiento ilícito; pasó un tiempo en la cárcel, pero jamás devolvió lo que la justicia determinó como “bienes malhabidos”.

Aquellos dirigentes políticos retirados en su mayoría ya fallecidos heredaron a sus hijos a aquellos que también militan en políticano solo los bienes materiales ilegalmente acumulados, sino también recibenlas posturas políticasde sus progenitores y deben ser estos, la descendencia, quienes deben explicar, responsabilizarse y asumir ante una ciudadanía que fue víctima de los ‘pecados’ del padre, sobre todo si el hijo disfrutó de los resultados.

Nada de eso se acordó Mario Abdo Benítez, hijo, en su discurso de aniversario del Partido Colorado, hace una semana atrás. Sí se llenó de frases de reclamos y acusaciones al oficialismo de su partido en el Gobierno, expresiones que imputan de informalidades, de arrodillarse ante al poder, de obscuros negocios, etc., calificativos que justamente permitieron a su Padre acumular fortuna, cuyos dividendos permiten al Senador no estar pendiente de cuantos días falta para llegar a fin de mes.

Mario Abdo Benítez, hijo, acusó a algunos de sus correligionarios de enriquecerse de manera ilícita.“Lamentamos el desviacionismo en la conducta de algunos correligionarios. Aquellos que han renunciado a su condición de hombres libres, enamorados y dependientes del Presupuesto General de Gastos de la Nación, o peor aún, subordinados a presupuestos de oscuros negocios que se fortalecen a través de la informalidad, que prefieren arrodillarse para mantener simples privilegios, por lo que no pueden asumir compromisos con la patria sin consultar al patrón”.

Y no se ruborizó!

A propósito de hombres libres; es bueno recordarle que el disfruta de la libertad que su padre negó a miles de paraguayos con su gesto político de apoyo al dictador.

Consultando archivos de prensa encontré algunas frases que le dedicó el gobernador de Itapúa, Luis Gneiting durante la campaña por la presidencia del Partido Colorado la que ganó Pedro Alliana: “Se las da de moralista cuando sabemos de dónde proviene su fortuna, de la época stronista”, pero no se quedó ahí: “viene a dar cátedras de moralidad, de conducta intachable siendo que sabemos de dónde viene su fortuna y cuantos millones ya pagó el Estado a los afectados por el gobierno del General Stroessner. Se presenta como Santa María o Teresa de Calcuta cuando sabemos que no es así”.

La cita parece que no necesita traducción ni tanto análisis.

Mario Abdo Benítez, hijo, tiene pasta de dirigente, hasta el momento lo está demostrando y querría suponer que si hasta hoy no pasó por su mente pedir perdón y menos devolver lo que su padre se llevó sin merecerlo, es porque supo entender que existen aun bolsones importantes de votos stronistas que le llevarían a la cúspide colorada. Adhesión que no precisa muestras de estos gestos ciudadanos.

Un apartado merece la oposición, sobre todo en el Congreso. Existe un grupo de políticos sobre todo de izquierda que sin decirlo, pero con actitud lo demuestran que se apoya a la influencia de Mario Abdo Benítez, hijo. Son los mismos, aquellos que fueron víctimas de los ‘pecados’ de don Mario y todo se tamiza bajo el rótulo de ‘el pecado fue del Padre’.

Al final, el voto sabe que hacer; ya no arriesgará su libertad y Mario Abdo Benítez, hijo, querrá llegar al Palacio de López, en 2018 o más adelante; y para ello deberá enfrentar a todo un país que sufre el atraso económico, y educativo herencias de Stroessner y de sus acólitos.

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