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Unidad para ganar y para gobernar

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Si Mario Abdo Benítez no hubiera recibido el apoyo absoluto de Horacio Cartes, habría sido muy diferente el resultado de las elecciones de abril pasado. Las diferencias entre Honor Colorado y Colorado Añetete empezaron mucho antes de las internas, cuando, en el Senado, la disidencia se alió con la oposición para enfrentarse al gobierno.

La campaña para las internas lo que hizo fue acrecentar el enfrentamiento entre los 2 sectores, a tal punto que algunos disidentes advirtieron que el partido se arriesgaba a una fractura y que se podría revivir lo que ocurrió en el 2008, cuando el sector de Luis Castiglioni, después de perder las primarias, votó en contra de la candidata colorada, Blanca Ovelar, y apoyó al independiente Fernando Lugo.

Cuando perdió el precandidato oficialista, Santiago Peña, la oposición y algunos medios “independientes” se frotaron las manos felices porque pensaban que la derrota colorada estaba a la vuelta de la esquina ya que ni Cartes ni su movimiento, Honor Colorado, apoyarían a Abdo Benítez. Eso y decir que se avecinaba otra derrota colorada era casi decir lo mismo. No había ninguna posibilidad de que el candidato republicano pudiera ganar si no se presentaba respaldado por un partido unido y firme.

Pero les salió el tiro por la culata, porque interrumpiendo cualquier tipo de especulación, Cartes anunció que Honor Colorado trabajaría por el candidato colorado y la Lista 1 en general. Y no fueron meras palabras, ya que durante toda la campaña acompañó a Marito en su gira por el interior y su encuentro con el electorado. En todo ese tiempo se mostró seguro de su apoyo al presidenciable y no solo él, ya que a lo largo y ancho del territorio nacional, el cartismo trabajó con entusiasmo. Todo esto quedó más que demostrado en las urnas el 22 de abril pasado y quedó palpable que el triunfo de la Lista 1 se dio mediante la unidad lograda.

Todo esto no es secreto para nadie, y mucho menos para Marito. Él sabe muy bien que su triunfo fue, en gran parte, debido a la unidad y el apoyo “sin condicionamientos” demostrado por Cartes. Y esto también lo saben los senadores electos de Colorado Añetete, la mayoría de los cuales está dispuesta a seguir honrando la unidad demostrada y devolver ahora el favor, como corresponde en toda negociación política.

Pero hay unos pocos que parecen tener ganas de patear el tablero y pretenden reactivar el viejo enfrentamiento entre oficialistas y disidentes. De Eduardo Petta, que ya se quedó sin zoquete, no extraña nada. De Arnoldo Wiens no se sabe qué se puede esperar porque es un tipo que jamás destacó en nada en este período senatorial y que llegó al Senado hace 5 años, bien colgado del saco de Cartes.

Dirigentes añetete dicen que el tema es de los senadores y que Marito no va a tomar parte en el asunto. Ellos pueden decir lo que les plazca. Aquí el que tiene que ponerse firme y bajar línea a su bancada del Senado es el presidente electo. Si una bancada no actúa como bloque en temas importantes, no tendría razón de ser y cada legislador haría lo que se le antojara. Nadie más que Marito necesita que la bancada colorada tenga cohesión y le dé gobernabilidad. Y para ello tendrá que plantarse ante los revoltosos de su equipo.

Ni Abdo Benítez ni su entorno pueden ignorar que la fórmula para llegar a la Presidencia es la misma que para poder ejercerla con un margen razonable de gobernabilidad: la unidad, que no debería ser puesta en entredicho por nadie, al menos no por los que pretenden una gestión exitosa del presidente electo.

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