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Voces de alarma

Pasó poco tiempo de iniciado el “estudio” del PGN 2020 en el Congreso para que saltaran de aquí para allá,  los pedidos de aumento presupuestario de casi la totalidad de los entes públicos   que fueron objeto de revisión en esa primera semana.

El asunto está empezando  y es posible suponer que los pedidos de aumentos seguirán llegando y las amenazas de huelgas, marchas y contramarchas también.

Da la impresión de que el documento elaborado supuestamente prolijamente por Benigno López de Hacienda y aprobado por su hermano el presidente, no dará gusto a  nadie. No zafará de los requerimientos de ajustes, en muchos casos postergados durante décadas. El funcionariado pierde la paciencia por la injusticia y en otros casos, se aviva buscando mejores ingresos económicos.

Lo cierto y lo concreto es que no hay de donde sacar el dinero que piden. Es un  perfecto callejón sin  salida. Las recaudaciones bajaron y no hay señales de que vayan a recuperarse, el déficit fiscal está al tope de lo admitido por los organismos internacionales, todo se está alineando para esta época de “bolsillos vacíos” donde puede pasar cualquier cosa.

El ambiente social no es bueno, en cualquier círculo, en los mercados, en la cancha, en las redes, donde sea, se escuchan solamente put… sobre la situación. La expresión común, el reclamo de todo el mundo es “no hay dinero en las calles”. Se quejan los vendedores, los comerciantes, los empresarios, los industriales, todos.

La “yeta” del gobierno, como ya apuntó alguien, se redondea con la terrible situación por la que pasan los vecinos. “Encarnación está muerta”, exageraba hace poco un cobrador de repuestos de motos  que va a principios de mes a la “Perla del Sur”.  En CDE y Pedro Juan, etc, vecinos del Brasil, igualmente “no pasa nada” y el silencio ominoso reina en las calles donde antes bullía el comercio.

El panorama está casi completo-hay otros factores- como el drama de la sequía, las lluvias, los incendios, etc, que determinan colateralmente un  mal año para el ingreso principal de nuestra economía. El cultivo de la polémica soja.

Un productor comentó que si el cultivo de este grano vuelve a desplomarse, no se puede predecir lo que pasará con nuestro país.

Frente a todo este complicado panorama está plantado un gobierno débil, sin  experiencia, que hesita en tomar decisiones urgentes y que da feas muestras de que sus colaboradores  fueron mal elegidos, ya que están metidos en sonados casos de corrupción que están en desarrollo inclusive, como el fatazo del Indert, en el que nadie cree que se llegue hasta los “peces gordos”.

Así como van las cosas vamos directo al despeñadero. Ya lo advertía  Santi Peña,  brillante economista, valiente y comprometido con el futuro del país, que hay que enderezar el rumbo de manera urgente si se quiere salvar a la nave de un naufragio inminente.

No es pesimismo, ni mala onda con  el gobierno. Para nada. Destacamos sólo las señales que se están dando. La economía es clave. Si el pueblo la pasa mal, adiós cualquier proyecto político, por más buenas intenciones que se tengan.

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