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Walberto Zárate es el mayor puerco

Por: Cirilo Ibarra Enciso.

Walberto Zárate, el impresentable político colorado de Mariano Roque Alonso, concejal municipal para desgracia de la comunidad, pasó a ser el mayor puerco de esta ciudad. Se “zambulló” sin ningún reparo en la “inmundicia” de Surubi’y.

Esta sensación deja para los roquealonseños cuando se enteraron que Zárate se involucra en un presunto gran negociado en el referido complejo habitacional. Impulsó el proyecto de derogación de la resolución 134/2010, para sacar la categoría de club de campo a la Urbanización Surubi’y.

A cambio de su actuación, recibió un obsequio nada despreciable: un terreno en el referido grupo habitacional. Y pensar que este personaje, cuando fungió de intendente, calificó a Surubi’y como una puerqueza y dijo que Aldo Zuccolillo (fue uno de los propietarios) era el primer puerco. Falleció Zuccolillo y al parecer Zárate pasó a ser su “sucesor” y ahora debe ser el mayor puerco de Mariano Roque Alonso.

Pero al margen de esa situación, Walberto Zárate, quien fue destituido de la intendencia roquealonseña, en el 2008, tras ser procesado por un supuesto robo de 5.000 millones de guaraníes, ahora de vuelta se expone a una demanda judicial, porque es evidente que no puede apartarse del sendero de los hechos punibles.

Al igual que varios otros concejales (9 más) serían procesados por la transgresión del Art. 60 de la Ley  N° 1.626 “De la Función Pública”.

La misma establece, en el Inc. f) la prohibición a los funcionarios públicos de “recibir obsequios, propinas, comisiones o aprovechar ventajas en razón del cargo para ejecutar, abstenerse de ejecutar, ejecutar con mayor esmero o con retardo cualquier acto inherente a sus funciones”.

Zárate reconoció que recibió el terreno dentro de la urbanización Surubí’y, pero, según su defensa, fue “dentro de su función de concejal de acompañar un proyecto en beneficio de la ciudadanía”.

La mayoría de los concejales, quienes recibieron los terrenos como obsequios, aprobaron el pasado 10 de abril, la derogación de la resolución 134/2010 para sacar la categoría de club de campo a la Urbanización Surubi’y. Sin embargo, tal resolución quedó sin efecto porque la intendente Carolina Aranda (PLRA) la vetó.

Pero los concejales, excepto Rafael Gómez (PLRA) y Andrés Caballero (Independiente), no se dieron por rendidos. Con Walberto Zárate a la cabeza intentaron rechazar el veto del Ejecutivo y no lograron, porque algunos recularon sobre la hora.

La entrega de terrenos, por parte del arquitecto Juan Fadul Niella, quien con el discurso de desarrollar un proyecto inmobiliario de inclusión social apuntaba a la anulación de la normativa, benefició a los concejales Félix Arrúa (PLRA), Felipe Brítez (PPC), Christian Jorgge (PLRA), Rodney “Otto” Orué (PSD), Julián Vega (ANR), Emanuel Verón (ANR) y Juan Walberto Zárate (ANR). También a Emilio Camacho Paredes, que estaba en la terna de candidatos a ocupar el cargo que quedó vacante tras la destitución del exministro de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Sindulfo Blanco.

Los ediles Jorge Magno Candia (ANR), Delio Saldívar (PLRA) y Santacruz Garay (ANR) usaron a sus hijos para recibir la donación. Se trata de Ana Paula Candia Santacruz, David de Jesús Saldívar Zaracho y Santy Rumario Garay Fabio, respectivamente.

Zárate, con el acompañamiento de los concejales Magno Candia, Julián Vega y Emanuel Verón –todos colorados– votaron por el rechazo del veto. Rafael Gómez apoyó la decisión de la intendente. Mientras que se abstuvieron los liberales Delio Saldívar, Félix Arrúa y Christian Jorgge y Andrés Caballero (PPC) y Santacruz Garay (ANR). Felipe Brítez (PPC) y Rodney Orué (PSD) estuvieron ausentes.

Este Walberto Zárate definitivamente ya no tiene cura. Sin ruborizarse recibió el regalo, un terreno, al parecer a cambio de impulsar el proyecto, ya ocupó inmediatamente y el 20 de enero pasado fue hasta ahí para festejar su cumpleaños, al puro estilo “Cale” Galaverna.

Pero con la explosión de petardos ocasionó un incendio a su quincho.

Pero el punto es el relacionado al caso “Club de Campo Surubí’y” y vale decir que se constituyó en una clara ilícita maniobra. Desde el año 2016 fueron creadas varias asociaciones, que también fueron adjudicadas con inmuebles, al solo efecto de lograr la presión de parte de la ciudadanía para concretarse el proyecto de convertir el complejo en una urbanización abierta.

Miguel Caffarena, presidente de la Asociación de Propietarios de la Urbanización Surubi’y, manifestó que, de las siete hectáreas que tiene la urbanización, la mitad fue “donada” a los corruptos miembros de la Junta Municipal.

Se sabe que existe una Resolución Nº 134/2.010, de fecha 23 de junio de 2.010, de la Junta Municipal, en la cual “se reconoce a la Urbanización Surubi’y como Club de Campo, situado en el Barrio Corumba Cué de la ciudad de Mariano Roque Alonso” y que ya fue ratificada con una medida judicial. Es decir, con una simple Resolución, los concejales ya no podrían derogar la misma, pero cuando existen intereses particulares, intentan cualquier cosa.

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