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Crimen de Rodrigo Quintana: Evidencias complican a suboficial Báez, quien entregó su arma al custodio de un diputado liberal

El suboficial Arnaldo Báez se pasea por los pasillos de la sede del PLRA. Foto La Nación.

ASUNCIÓN. Luego de los hechos ocurridos en la sede del PLRA en la madrugada del 1 de abril de 2017, que costó la vida al joven Rodrigo Quintana, inmediatamente la investigación se centró en el suboficial Gustavo Florentín, a quien su camarada Arnaldo Báez había identificado como el autor del disparo mortal.

Sin embargo, hay hechos que jamás fueron investigados por el Ministerio Público, algunos de los cuales ahora salieron a luz, y que muestran un actuar bastante irregular de Báez. Tanto él como Florentín entraron al mismo tiempo al local liberal, y ambos dispararon sus escopetas; sin embargo, la de Báez nunca fue peritada.

Según el acta fiscal, este suboficial, al quedar rodeado por adherentes liberales, voluntariamente entregó su arma al oficial Juan Garcete, custodio del diputado Eusebio Alvarenga. En las imágenes se identifica a Garcete cuando pisa el casquillo que había caído de la escopeta de Báez, el cual tampoco fue tomado en cuenta por los investigadores.

Son varias las imágenes en las que se nota la actuación de Báez, que por lo menos debieron merecer la atención de los fiscales de la causa, quienes, sin embargo, centraron toda su artillería en contra de Florentín, el único procesado por el asesinato, basados principalmente en la denuncia en su contra formulada por su camarada.

Luego de recibir el arma de Báez, el custodio de Alvarenga sale del local partidario y se dirige a la calle Teniente Fariña, hasta desaparecer de la escena. En ese momento se pierde el rastro a la escopeta del suboficial, que debió haber sido uno de los elementos incautados por los fiscales para la investigación del crimen.

El suboficial regresa a la central de la Policía, y luego de saludar a otros camaradas y tomar un sorbo de tereré vuelve al local liberal, directamente al despacho de Efraín Alegre, en donde permanece “detenido” por bastante tiempo, relajado y compartiendo con los presentes.

Fue aprendido por los agentes de Investigación de Delitos pero su arma nunca fue peritada. Ni siquiera se sabe por cuántas manos pasó la misma, desde el momento en el que Báez se la entregó a Garcete. Pero no fue retenido mucho tiempo y en este momento, repetimos, el único procesado y detenido por el asesinato de Quintana es el suboficial Florentín, para lo cual la Fiscalía se basa en la declaración del mismo Báez.

Hace poco tiempo y ante las evidencias nuevas que surgen del video del circuito cerrado del PLRA, que nunca fueron tenidas en cuenta por el Ministerio Público, la fiscal general, Sandra Quiñónez, resolvió que se abra una investigación paralela sobre la supuesta adulteración de la escena del crimen, para la que designó responsable a la agente Esmilda Álvarez, quien prometió una rápida conclusión sobre los nuevos indicios.

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