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Desesperado, Acero presiona a Ferreiro

El dueño de ABC Color atraviesa por uno de sus momentos más duros, ante la posibilidad de continuar en la llanura por otros 5 años más. Acostumbrado como estaba a marcar la agenda del gobierno, tuvo que resignarse a no manejar los hilos de poder desde la asunción de Horacio Cartes a la Presidencia, quien también le cerró el chorro de las licitaciones públicas que tan fácilmente le concedían los gobiernos anteriores.

Esta inaudita situación es que lo llevó a conspirar durante los 4 años pasados en contra del gobierno de Cartes, primero pensando que podría ser sometido a juicio político y luego luchando a brazo partido para que se le cerraran las puertas de la reelección. Pensaba hasta hace poco que cualquier Pato Donald era preferible a que el jefe de Estado estuviera habilitado para un segundo mandato.

Cuando se habló de que el candidato del cartismo iba a ser Santiago Peña, Acero casi respira aliviado. Es que pensaba, en ese entonces, que el exministro de Hacienda no tendría nada que hacer frente a Mario Abdo Benítez en las internas coloradas. Pero cuando empezó a contratar a su adlátere de siempre, Francisco Capli, para que le hiciera un estudio de la intención de votos de la ciudadanía (la real, no la que publica), descubrió que el disidente no tendrá la menor chance de ganar en diciembre, y no precisamente porque detrás del candidato cartista está todo el aparato de gobierno, sino por lo mucho que creció su figura política y la aceptación que la misma tiene en las bases coloradas.

Lo que sí ya sabía desde hace rato es que en las elecciones generales, Efraín Alegre no tendrá ninguna posibilidad de ganar al candidato colorado. Así que sumando 1 + 1, Acero tuvo que aceptar que ni en las internas ni en las generales, un candidato suyo podrá frenar a Peña, quien se avizora como el próximo presidente, algo que resultará desastroso para el dueño de ABC, quien deberá seguir aguantando vicisitudes por un lustro más.

Por eso decidió reflotar la candidatura de Mario Ferreiro, pretendiendo convertirse, en un simple pase de magia, en el gran articulador de la oposición. Hay que reconocer que esta decisión fue alentada bastante por el hermano de Mario, Adolfo, quien muestra a su pariente como alguien incapaz de adoptar una postura y mantenerla. El intendente de Asunción, hace apenas unos días, anunció que declinaba la posibilidad de postularse a la Presidencia de la República, pero al día siguiente, el senador dijo que “todavía era posible” que cambiara de parecer.

Según la encuesta de Capli (la que publica ABC, no la real), Ferreiro tiene casi el 72% de la aceptación ciudadana, lo que parece difícil de creer teniendo en cuenta las duras críticas que tiene su gestión municipal. Esta encuesta contiene otras situaciones bastante pintorescas, que solo pueden ser explicadas por la desesperación del patrón. Por ejemplo, dice que ninguno de los candidatos colorados, Peña y Abdo Benítez, son conocidos por el electorado. O que Alegre queda detrás –muy detrás- de Ferreiro en aceptación, pero es, a la vez, el que más alto rechazo tiene.

En fin. Aquí lo que hay que saber es si Mario está dispuesto a caer en el juego de Zuccolillo y aceptar que le vendan espejitos. Si tiene algún tipo de olfato político –y estamos seguros de que sí- debe saber que no existe la menor posibilidad de ganar la Presidencia, porque Alegre no renunciará a su candidatura y el Frente Guasu ya decidió que correrá solo. Así que él crearía un tercer frente para enfrentar a la ANR, lo que implica una derrota segura.

Si Ferreiro se deja engañar por los cantos de sirena de Acero, puede quedarse sin la Intendencia de Asunción y sin la Presidencia de la República, o sea, sin el pan y sin la torta.

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