viernes , noviembre 22 2019
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El principal desafío

Tanto el gobierno como el Congreso tienen cuestiones importantes que deben resolver en este 2019, de manera impostergable y con la suficiente contundencia como para no dejar lugar a dudas sobre las intenciones de priorizar las necesidades de la ciudadanía, que es lo que las autoridades debieran transmitir a quienes dependemos de sus acciones.

Pero hay algo que, antes que nada, debe hacer el presidente de la República, y es mostrar el suficiente liderazgo para que convenza de que está al mando del timón del barco que, hasta ahora, pareciera que anda a la deriva. Nosotros no tenemos un gobierno colegiado, como otros países, sino unipersonal, porque somos un pueblo que necesita confiar en la capacidad y las decisiones de una persona que se haga responsable de las acciones que buscarán el beneficio de todos.

Así que antes de emprender cualquier acción, el presidente Abdo Benítez debe demostrar que tiene la fortaleza necesaria para liderarla y hacerla efectiva. Eso nos faltó en estos primeros meses de gobierno y últimos del año, por eso pareciera que andamos sin rumbo, sin pautas, sin un plan concreto que señale el camino a seguir y la forma de país que viviremos en los próximos años. A partir de allí se podrá conversar sobre el modelo que se desarrollará en materia económica, en infraestructura, salud, educación y en la lucha contra la pobreza.

Ya después vendrán los siguientes desafíos, entre ellos, lograr la unidad de la ANR, que está a un paso de enfrentar contiendas electorales en las que muy bien pudiera terminar derrotado si la actitud del jefe de Estado sigue siendo belicosa y agresiva hacia sus correligionarios, muchos de los cuales se sienten perseguidos por el gobierno, a pesar de pertenecer al mismo partido.

Otra cuestión que tendrá que plantearse el gobierno es una seria lucha contra la corrupción, dejando de lado las vendettas políticas y haciendo realidad la tan utilizada y cacareada frase del “caiga quien caiga”. Ya es tiempo de que el presidente revise la conformación de su gabinete y se desligue de quienes ensucian su imagen con negociados, transas y actitudes poco claras, que hacen que la ciudadanía tienda a pensar que los negociados gozan de buena salud en el nuevo gobierno.

El lenguaje duro en contra de los adversarios ocasionales y la excesiva complacencia con los suyos, le están dejando muy mal parado a Abdo Benítez, quien tiene que dar una vuelta de tuerca y hacer que el combate sea real y persiga a los que realmente están metidos en hechos de corrupción, sin importar el cariño, la cercanía o el hecho de que hubieran trabajado por él durante la campaña electoral.

Con apenas 4 meses de gobierno, por supuesto que hay tiempo de rectificar rumbos y hacer bien las cosas. No debería ser tan difícil si la mitad de lo que prometió y sigue prometiendo el presidente en sus discursos fuera verdad. Claro que para eso debe entender, por fin, que las elecciones terminaron, que la campaña ya es cosa del pasado y que en este momento lo que tiene que hacer es gobernar, por y para el país que lo eligió como su gobernante.

Debe ponerse las pilas y dejar esta suerte de parálisis que parece haber copado todos los actos de gobierno en esta primera etapa. Hay que dejar de perder el tiempo en luchas internas absurdas y que no conducen para nada. Marito debe gobernar, ese es el trabajo para el cual fue electo en abril pasado. Para nada más.

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