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Hay que marcar “cuerpo a cuerpo” a los ratones

No todos los gobernadores son bandoleros, como tampoco los 250 intendentes que existen en el país. Sin embargo, es un hecho que no merece debate alguno que muchos de ellos, y cuando decimos muchos, son muchos, los que se valieron de la Ley del “Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo” (Fonacide) para llenarse indisimuladamente los bolsillos. Cinco años de experiencia así lo atestiguan, razón por la cual saludamos en su momento la iniciativa de que la suma millonaria que manejan para mejorar la infraestructura educativa  sea administrada directamente por el  Ministerio de Educación y Cultura (MEC). Lamentablemente no será así. Ayer, en la reunión mantenida entre el titular de dicha repartición, Enrique Riera, y los jefes departamentales, se resolvió que no habrá cambios en esa materia, aunque “bajo fe de juramento” de que a partir de ahora “los controles serían exigentes”, lo que no se condice con lo sucedido en los últimos 60 meses.

A lo largo de ese período, el Estado paraguayo destinó a las gobernaciones y los municipios un total de 450 millones de dólares, 90 millones por año, provenientes de Itaipú por la cesión de su energía al Brasil. Una verdadera catarata de dinero, a la que acompañó otra mayor, pero de denuncias de malos manejos y hechos de corrupción.

Se trata de un problema complejo. Es mucha plata la que está en juego. Además, los intendentes y gobernadores tienen una relevancia importante en todos los partidos políticos y cuentan con el respaldo del grueso de la Cámara de Diputados. Recordemos que  éstos por poco se cortan las venas cuando se anunció la idea que en la víspera quedó trunca, es decir que la plata sea administrada por  el MEC, argumentando que “eso sería un terrible retroceso en el proceso de descentralización”.

 ¿Pero acaso es esa la verdadera razón?. ¿O el rechazo a dicha iniciativa más bien obedeció a que la mayoría de ellos se asienta en la estructura que les brindan los municipios y las gobernaciones, sin descartar que algunos tengan participación en sus “negocios”?

Por lo pronto, “los ratones seguirán al cuidado del queso”, porque aunque juren y perjuren que a partir de ahora “todo será distinto”, ratones siguen siendo. Entonces, lo que resta es apostar a que las cosas realmente mejoren mediante el control ciudadano, marcándoles “cuerpo a cuerpo” a cada uno de ellos, hasta tanto pueda derogarse una Ley que nunca sirvió a sus verdaderos fines y que en la práctica se convirtió en un instrumento formidable  para enriquecer de manera meteórica a unos cuantos delincuentes disfrazados de políticos.

¿Cómo puede darse esa fiscalización? Una primera respuesta tal vez sea la que dieron los propios estudiantes secundarios, en Luque, donde se reunieron con el intendente para advertirle que serán celosos custodios del uso correcto de los fondos del Fonacide, lo cual probablemente también se produzca en otras localidades.

Lo dijimos y lo repetimos. “Es hora de parar con semejante sangría” y que el dinero del Fonacide se destine realmente a mejorar la infraestructura de los colegios y las escuelas, muchos de ellos en ruinas. Es hora de que se informe con lujo de detalles qué obras se realizarán, en qué plazos y a qué costos. Y también, de que se investigue y castigue a los que a los que en el transcurso de los últimos cinco años lucraron con la desgracia de nuestros chicos.

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