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Indert o la “gavilla de ladrones”

La imputación, orden de detención y destitución de Mario Vega, presidente del Indert, y sus principales colaboradores, pone de nuevo en el tapete la dramática situación del ente responsable de manejar uno de los conflictos más viejos y graves del país, el de la tierra, y deja en claro que, hasta ahora, no ha podido cumplir con su misión porque siempre ha sido manejado por “una gavilla de ladrones”, tal como lo dijo la diputada por Patria Querida, Rocío Vallejo.

Pero esto no es del todo cierto, así como tampoco lo es la idea de que el Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra debe desaparecer porque lo único que hace es atraer a ladrones y badulaques que negocian y venden en provecho propio las tierras del Estado. Si vemos lo que ha ocurrido desde la asunción de este gobierno, en agosto de 2018, vemos que siempre hay un personaje ligado al Indert y responsable del nombramiento tanto del presidente como de los directores, Rodolfo Friedmann.

Siempre se supo que Colorado Añetete estaba compuesto por líderes de diversos sectores políticos, que luego de ganar las elecciones quedaron con diferentes feudos. El de Friedmann fue el Indert, lo cual también podría haber incidido en su nombramiento como ministro de Agricultura. Lo cierto es que desde hace más de dos años, el exgobernador del Guairá colocó en la institución a toda su gente, la que lo acompañó en la gobernación y lo ayudó a enriquecerse con dinero público.

Al primero que puso como presidente del Indert fue a Horacio Torres, quien el año pasado tuvo que renunciar acosado por los escándalos de corrupción en la venta de tierras. Allí también cayeron otros funcionarios, pero hubo otros, muy cercanos a Friedmann, que sobrevivieron y continuaron como si nada con el cambio de guardia, haciendo los mismos negociados que costaron la cabeza de Torres.

En cuanto a Vega, hoy procesado por millonarios pedidos de coima y prófugo de la Justicia, recordemos que fue el mismo Friedmann el que anunció su nombramiento, de manera que no haya dudas de que era, nuevamente, “su” hombre.

Dos de dos; ese es el contundente balance de la pésima gestión de quienes responden al guaireño al frente del Indert. Tal parece que no hace falta eliminar la institución sino la influencia que en ella ejerce “Rolfi”, quien se asemeja a Midas, corrompiendo todo lo que toca. Quien quedó como encargada de despacho luego de la destitución de Vega aseguró que no es “ahijada” de Friedmann. Por el bien de la institución y el país, esperemos que se mantenga así.

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