miércoles , septiembre 23 2020
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Doctor Abilio Obregon.

Las teorías conspiraticias y la realidad del Covid 19

Por: Dr. Abilio Obregon,Expresidente de la Asociación Médica del Alto Paraná. Docente Universitario.  

La verdad científica debe ser objetiva y lógica. En estos tiempos de pandemia, ¿cuál es nuestra realidad objetiva? La presencia del Coronavirus con algunas características que lo tornan muy peligroso: 1- Es muy contagioso y mortal y 2- No tiene tratamiento.

Que este virus   se haya creado para disminuir la cantidad de viejos en el mundo, o para contener la tasa de crecimiento de la misma población mundial, que aumenta en proporción geométrica, frente a las cada vez más escasas posibilidades de alimentación de la gente, son especulaciones que no contribuyen a nada.

Que ello sea cierto o falso no beneficia a nadie. O que sea una creación de las potencias para vendernos vacunas y ganarse millones, tampoco resulta relevante en estos momentos estando frente a frente con el virus y rogando que no nos afecte. Ese miedo y como protegernos es nuestra realidad objetiva.

Creo que todas las especulaciones que circulan no tienen una base real, pudiendo ser solo creación del imaginario perverso que no descansa. Siempre estamos imaginando cosas porque ello no requiere de esfuerzo físico ni intelectual, ni demostración objetiva. No se precisa del “ver para creer”.

La ciencia no puede quedar en lo imaginario. Ella debe demostrarse para que se pueda evaluar el resultado. La investigación no puede basarse en: yo creo, me parece, puede ser, es evidente, etc., siendo solo creencias subjetivas. Es lo mismo que yo desarrolle un concepto acerca de que la felicidad solo se alcanza gracias al dinero. Esto puede que muchos lo crean y otros muchos, no. Y entonces ¿Dónde está la verdad?

Las teorías o creencias conspiraticias sobre el coronavirus son una falacia.  El virus es real como el resultado de su presencia. Ello no es subjetivo como las creencias religiosas donde cada   promotor nos refiere sus noblezas para llevarnos a su redil. Los mercaderes del sofismo solo logran con sus rumores dañar al sentimiento de seguridad, la desconfianza en los trabajadores de la salud, que están en la trinchera del riesgo y del miedo, con armaduras de papel.

Creo que esas campañas conspiraticias son creadas por la necesidad desesperada de algunos gobiernos que buscan ocultar su fracaso y también de políticos inescrupulosos, viles estafadores que buscan beneficios.  Ya ha demostrado Corea del Sur el resultado de “quedarse en casa, usar tapaboca y lavarse las manos”. Eso es real, objetivo y lógico. Nuestro vecino, Brasil, está demostrando lo contrario, con más de 30.000 muertos y subiendo y todo gracias a su controversial presidente, por calificarlo de alguna manera.

Lo real es que el virus esta entre nosotros y las únicas armas que tenemos para detenerlo son las medidas de higiene   creo en ellas porque una epidemia de este tipo, como la influenza, cede ante cuidados simples como lavarse las manos cuidadosamente y restringir los contactos sociales en épocas de dispersión del virus. Debe recordarse que estos males no tienen remedios, cumplen sus ciclos vitales y se retiran.

Para la actual pandemia, y para el mundo del futuro, el “Modo Covid de vivir”, es lo correcto y recomendable. El resto, historias, sin ningún fundamento, comprobado, por lo menos.

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